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Convertir lo viejo en nuevo: al-Arabiya entrevista en ‘exclusiva”’ a Tarek Aziz

3 mayo, 2013

Gilles Munier*

France-Irak-Actualité, 20 de abril de 2013

IraqSolidaridad, 3 de mayo de 2013

Traducido del francés para IraqSolidaridad por Rocío Anguiano Pérez

Tareq Aziz

Tareq Aziz. (Foto ANP/AFP) 

Cuando la cadena al-Arabiya anunció que iba a emitir, el viernes 18 de abril, una entrevista “exclusiva” a Tarek Aziz realizada por Ali al-Dabbagh, exportavoz de Nuri al-Maliki, ni mentía ni lanzaba realmente una primicia.

La entrevista se difundió como estaba previsto, y todo el mundo pudo constatar que el ex viceprimer ministro iraquí, condenado a muerte, no presentaba tan mal estado de salud como afirma a menudo su hijo Ziad. El problema es que se trataba de una entrevista de hace dos años y medio…

En un artículo publicado el pasado mes de enero [1], Felicity Arbuthnot, periodista de investigación independiente británica, revelaba que Ali al-Dabbagh había visitado a Tarek Aziz en su celda, acompañado de dos jueces, y se había comprometido a estudiar su caso, pero la promesa no se había cumplido. El ex dirigente iraquí declaró entonces a Badie Aref, su abogado iraquí: “[…] Prefiero que me ejecuten a seguir en esta situación” [2].

La esposa de Tarek Aziz, refugiada en Amán, aseguró que su marido seguía teniendo graves problemas de salud y se sorprendió por la difusión de esta antigua entrevista. Ali al-Dabbagh reconoció que la entrevista databa de finales del 2010 y afirmó que había visitado al prisionero en su calidad de diputado, con la conformidad del Tribunal Supremo, hoy disuelto. [3]

Hay que recordar que, en 2012, Ali al-Dabbagh dimitió como portavoz del gobierno, tras haber sido acusado de corrupción en un caso de un gigantesco contrato de armamento —4,2 mil millones de dólares— con Rusia [4]. Manteniendo su relación con Nuri al-Maliki, se habría instalado en un emirato del Golfo.

Sin duda, no es casualidad que la entrevista a Tarek Aziz —comprada, según dicen, a precio de oro por al-Arabiya— se emitiera justo antes de las elecciones provinciales. Con la esperanza de recuperar terreno en la opinión pública, el Primer Ministro iraquí jugaba a dos bandas. Por una parte, atraía a los baacistas supuestamente moderados a quienes representaría Tarek Aziz y, por otra, movilizaba a los chiíes proiraníes al persiguer a Izzat Ibrahim al-Duri, jefe de la resistencia baacista clandestina, cuya presencia en Dur, su ciudad natal, había sido anunciada el pasado 17 de abril, ‘según una fuente segura’, por sus servicios secretos [5]. El toque de queda y el registro —una a una— de las casas de Dur por parte de las fuerzas especiales del gobierno no dio ningún resultado.

Notas 
1. Felicity Arbuthnot, “Illegal Invasions, Rogue States, Forgotten Victims and a Shaming Plea”, Global Research, , 31 de enero de 2013.
2. Gilles Devers, “Tarek Aziz demande à être exécuté”, Actualités du droit, 10 de junio de 2011.
3. Shafaq News, “Dabbagh expresses his impressions after meeting Tareq Aziz”, 20 de abril de 2013
4. ”Maliki’s Spokesman Resigns Over Russian Arms Deal Scandal“, Al Monitor, artículo publicado en Al-Hayat, 30 de noviembre de 2012.
5. ”Iraqi troops close in on Saddam ally Izzat Ibrahim al-Douri“, The Guardian, 18 de abril de 2013. Véase también ”La police irakienne recherche un ancien proche de Saddam Hussein“, Reuters, 18 de abril de 2013.

Texto original en francés disponible aquí

Ataque inminente a Ramadi

30 abril, 2013

Nota informativa de la CEOSI

Iraqsolidaridad, 30 de abril de 2013

Desde esta madrugada la frontera entre Jordania e Iraq está oficialmente cerrada. Según reza en un comunicado del gobierno jordano: “Las autoridades iraquíes han comunicado al gobierno jordano a través de su embajada en Amán que el paso fronterizo de Trebil se mantendrá cerrado desde la madrugada del martes por un periodo de 48 horas. El cierre responde a necesidades internas iraquíes”.

Sin embargo, otras fuentes aseguran que el cierre, hasta nueva orden, es indefinido; también se ha cortado oficialmente el servicio de internet y las comunicaciones telefónicas en la ciudad de Ramadi. Todo parece indicar que se va a producir un ataque inminente contra la ciudad. La excusa esgrimida por el gobierno iraquí es la búsqueda de los responsables de la muerte de cinco soldados vestidos de paisano cerca de la plaza al Azzat wal Karama, donde se producen las concentraciones, lo que apunta a una trampa orquestada desde el mismo gobierno para tener la excusa para atacar Ramadi, pues los cinco soldados fueron enviados vestidos de civil (oficialmente de permiso). Sin embargo, en lugar de usar la compañía de coches que usan normalmente para moverse por la zona cuando van de civiles, fueron enviados en un coche poco común a Al Anbar.

Hay tres detenidos pertenecientes a los llamados nuevos Sahua (grupos paramilitares de tribus que han accedido posicionarse del lado de Maliki), pero hace unas horas Maliki ha acusado a Abu Risha, jeque tribal, de estar detrás de los asesinatos y ha pedido que lo entreguen a la justicia. El propio Abu Risha se había comprometido a entregar a la justicia a los acusados.

Durante todo el día de ayer se produjeron escaramuzas entre las fuerzas del gobierno y los miembros de las tribus en la ciudad de Ramadi sin que en ningún caso las fuerzas de Maliki pudiesen entrar en la ciudad.

A medio día de hoy, tres helicópteros han lanzado bengalas entre los manifestantes que se concentran en la plaza al Azzat wal Karama. Las tribus de Albu Ali y Albu Aasaf han desplegado todos sus efectivos en la ciudad ante la inminencia del ataque, como se puede ver en la fotografía, donde miembros de la resistencia se han posicionado abiertamente a escasos 50 metros de las fuerzas de Maliki.

4

La resistencia armada iraquí también se la supone alerta para actuar, máxime después de los enfervorizados llamamientos a que protejan a los manifestantes, que lanzaron los oradores en Ramadi el viernes pasado, y que fueron coreados por los cientos de miles de manifestantes.

Los incidentes no se limitan solo a Ramadi o a lo sucedido en Suleiman Bek a finales de la semana pasada, sino que también hay noticas de combates esporádicos en Tikrit y de detenciones masivas en el barrio de al-Qadissiya (Bagdad).

Por otra parte, las unidades del ejército que está posicionado en Faluya han recibido hoy importantes refuerzos.

Una vez confirmada la presencia de iraníes en el ataque contra Hawiya, como se puede ver en este vídeo, la presencia iraní entre las fuerzas de seguridad iraquíes es cada vez mayor.

A continuación se muestra la traducción del vídeo desde el segundo 20:

[El soldado a su superior: “Ése es no sabe disparar... pero por Dios, es un asesino que mata a todo el mundo. Este tío (el soldado iraní) tiene un PKM, dispara a todo el mundo”.

El cámara: “Empezó a dispararles (a los manifestantes de Hawiya) desde que se acercaron. Quiere matarlos a todos”.]

Por su parte, Wazeq al Batat, Secretario general de Hezbolá Iraq, aseguró el domingo pasado que atacará a los religiosos, políticos y periodistas que “[…] Reclutan terroristas en las plazas del engaño”, y mostró su disposición a desplegar a sus hombres junto a las fuerzas gubernamentales.  Y es que, ante las dudas de fidelidad que están transmitiendo las fuerzas regulares iraquíes, se antoja de especial importancia la labor de las milicias armadas proiraníes, y la de las propias fuerzas iraníes, desplegadas en Iraq, en la batalla que se cierne sobre el país.

Asesinado el decano de la Facultad de Económicas y Administración de Empresas de la Universidad de Kirkuk

28 abril, 2013

IraqSolidaridad, 28 de abril de 2013

Una de las víctimas del salvaje ataque de las fuerzas de seguridad en Hawiya el pasado 23 de abril. Foto Reuters/Ako Rasheed.

Una de las víctimas del salvaje ataque de las fuerzas de seguridad en Hawiya el pasado 23 de abril. Foto Reuters/Ako Rasheed.

El pasado día 23 de abril el Dr Amer al-Duri, decano de la Facultad de Económicas y Administración de Empresas de la Universidad de Kirkuk fue detenido y esposados y posteriormente asesinado en Hawiya por las fuerzas de seguridad SWAT de Maliki en el lugar donde se celebraban las protestas (Fuente Al Sharquiya TV News 20 –edición de noche-, 23 de abril de 2013)

La relación completa de académicos iraquíes asesinados desde el inicio de la ocupación, está disponible aquí.

Extracto del comunicado del Ejército de la Cofradía de la Naqshabandiya con motivo de los ataques a la población civil de Hawiya el pasado 23 de abril

25 abril, 2013

La hora decisiva de la liberación de Iraq del gobierno fantoche de Maliki, impuesto por la ocupación criminal estadounidense

La resistencia armada iraquí exige a las milicias de Maliki que se rindan o se convertirán en el blanco potencial de la resistencia iraquí

IraqSolidaridad, 25 de abril de 2011

Traducido del francés por Paloma Valverde

Imágenes de cadáveres ya identificiados en la ciudad de Hawiya, tomada ayer. (Foto Iraq Spring)

Imágenes de cadáveres ya identificados en la ciudad de Hawiya, tomada ayer. (Foto Iraq Spring)

Después de la carnicería llevada a cabo por las milicias de Maliki en la ciudad de Hawiya (al sudoeste de Kirkuk), que ya suma más de 200 víctimas entre heridos y muertos, manifestantes pacíficos iraquíes, el Ejército de la Cofradía de la Naqshabandiya, una formación de la resistencia iraquí publicó ayer el siguiente comunicado del que reproducimos lo más significativo:

“Se ha ordenado a todos los muyahidines de todo el territorio iraquí que tomen las armas. A las fuerzas de Maliki y sus aparatos de policía se les ordena lo siguiente:

-Que  abandonen inmediatamente sus cuarteles y dejen las puertas abiertas

-Que Abandonen las armas y se incorporen a la resistencia.

En caso contrario, o para aquellos que no lo cumplan, se convertirán en objetivo legítimo del fuego de la Resistencia. Con los enemigos no tendremos piedad”

Fuente original en francés con vídeo (en árabe) disponible aquí

Hawiya hoy: 150 víctimas entre muertos y heridos

23 abril, 2013

Actualización nota informativa de la CEOSI

IraqSolidaridad, 23 de abril de 2013

Imagen de Hawiya hoy, 23 de abril de 2013, a las 18h hora española

Imagen de Hawiya hoy, 23 de abril de 2013, a las 18h ( hora española)

Sin que aún haya datos contrastados, todo apunta a que ya son 150 las víctimas, entre muertos y heridos, que han sucumbido a los equipos SWAT del gobierno títere de Maliki. Se desconoce si el número de 50 muertos, barajado hasta el momento, ha podido aumentar.

Las tropas especiales de las unidades SWAT [armas y tácticas especiales] han irrumpido en el lugar en el que estaban acampados los manifestantes de Hawiya y han abierto fuego contra los civiles que allí exigían sus derechos.

Los vehículos militares  han atropellado a los heridos que no podían huir, al tiempo que daban caza a quienes sí podían hacerlo, disparando a discreción contra la multitud que huía de la carnicería que se avecinaba.

La resistencia ha intentado repeler el ataque, haciendo honor a su palabra de defender a los civiles si estos eran atacados por las fuerzas iraquíes mientras se manifestaban o llevaban a cabo cualquier tipo de protesta.

En vista de las crecientes olas de manifestaciones de los viernes que se producen en todo el país de norte a sur, a lo que se suman los días de desobediencia civil que se celebraron ayer en muchas ciudades iraquíes, parece que el desproporcionado ataque de hoy no es sino una advertencia de que el gobierno de Maliki no va a tolerar más protestas.

Uno de los mensajes que se han escuchado hoy en Hawiya ha sido: “[… ] Hoy Makili nos ha declarado la guerra, pero nosotros no vamos a parar”.

Por otra parte, la Asociación de Ulemas Musulmanes ha publicado un comunicado en el que expresa “[…] Su máximo pesar por las víctimas del valiente pueblo de Hawiya y el martirio de sus habitantes” y añade: […] Hawija ha actuado como le ha dictado su obligación: protestaron pacíficamente y exigieron sus legítimos derechos, y no se les puede culpar porque el gobierno no entienda otro lenguaje que el de la sangre”.

La CEOSI reitera su máximo apoyo a la legítima resistencia armada iraquí, de acuerdo con la legislación internacional vigente, al tiempo que expresa su firme solidaridad con las protestas de los ciudadanos iraquíes en defensa de sus derechos inalienables, así como su máxima condena de  los asesinatos perpetrados por las fuerzas armadas iraquíes que representan a un gobierno impuesto por la ocupación criminal angló-estadounidense.

Las fuerzas de seguridad iraquíes asesinan a 50 manifestantes en Hawiya

23 abril, 2013

Nota informativa de la CEOSI

 

IraqSolidaridad, 23 de abril de 2013

Nuevos helicópteros Bell 407 SCOUT de la aviación del Ejército Iraquí

Nuevos helicópteros Bell 407 SCOUT de la aviación del Ejército Iraquí

Hoy han resultado muertas Al menos 50 personas  cuando las fuerzas de seguridad han irrumpido en la acampadas de protesta pacífica en Hawiya, cerca de Kirkuk, a unos 170 kilómetros al norte de Bagdad. La resistencia ha defendido con las armas, como ya anunció al inicio de las protestas, a la población civil que pacíficamente se manifestaba.

Según las noticias procedentes del interior, la resistencia habría derribado un helicóptero y capturado dos carros de combate del gobierno títere iraquí.

Bagdad: Dieciocho presos políticos ejecutados en marzo [1]

19 abril, 2013

Gilles Munier

France-Irak-Actualité, 28 de marzo de 2013

Traducido del francés para IraqSolidaridad por Rocío Anguiano Pérez

Como venganza ante el ataque al Ministerio de Justicia iraquí del pasado 14 de marzo, el régimen de Nuri al-Maliki ha ejecutado por ahorcamiento a dieciocho presos políticos acusados de “actividades terroristas”. [2]

“[…] El jueves (14 de marzo) ejecutamos a ocho de ellos y el domingo siguiente (17 de marzo) ejecutamos a otros diez” declaró a la AFP Busho Ibrahim, viceministro de Justicia iraquí.

Las primeras ejecuciones se produjeron el mismo día del espectacular asalto lanzado, en pleno centro de Bagdad, contra el Ministerio de Justicia por un comando perteneciente al “Estado Islámico de Iraq (ISI)”

Según el comunicado del ISI —del que forma parte Al-Qaeda en el país de los dos ríos— el ataque contra el ministerio “safávida” se llevó a cabo para “[…] vengar a las mujeres sunníes recluidas en las cárceles de los apóstatas”. La operación se saldó con una treintena de muertos y más de cincuenta heridos.

En 2012, fueron ahorcados 129 condenados a muerte, entre ellos varios militantes islamistas extranjeros. Hassan al Chammari, ministro de Justicia, afirmó que Iraq no tiene la intención de acabar con las ejecuciones de presos políticos. [3]

Notas de IraqSolidaridad

1.- El pasado 3 de abril, la CEOSI publicó una nota informativa a este respecto en la que manifestaba su máxima repulsa a estos crímenes de estado

2.- Véase Pena de muerte y asesinatos extrajudiciales, ejecuciones sumarias o arbitrarias en Iraq de los informes aceptados por la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas, presentados por más de 200 organizaciones, entre ellas la CEOSI.

3.- Véase en IraqSolidaridad Naciones Unidas condena la ejecución de 34 iraquíes el pasado 19 de enero, 24 de enero de 2012.

Texto original disponible aquí

Crónica de una década infernal en Iraq

11 abril, 2013

Karen Marón*

Bagdad, 10 de abril de 2003

Edición de IraqSolidaridad, 19 de abril de 2013

” ‘Quieren un Iraq sin iraquíes’ he escuchado repetidamente en Iraq estos diez años y la idea no resulta tan descabellada”.

Foto El Nuevo Fígaro

Foto El Nuevo Fígaro

La llegada a Bagdad se convirtió en realidad tras la invasión y ocupación. Me convertí desgraciadamente en testigo privilegiado de la historia de un conflicto permanente, con mil aristas que se empeñan en ocultar y que los medios se obstinaban en denominar la posguerra de la guerra que nunca fue. Un discurso que alimenta la confusión y crea «corresponsales de guerra» con pies de barro, que cuentan sus historias como en un reality y obvian la tragedia humana de las víctimas, de todas las víctimas.

Lejos están los ecos de las manifestaciones masivas contra la invasión a Irak, aquellos días cercanos al 20 de marzo de 2003 y durante la caída de Bagdad, un día como ayer, el 9 de abril, hace diez años.

La pregunta ahora es dónde estallará el próximo conflicto, mientras los tambores de guerra no cesan de resonar ¿Irán, Corea? Y sin embargo, para los iraquíes la guerra está en casa, en sus mentes, en sus corazones.

Falaz fue la declaración del 1 de mayo sobre «el fin de la guerra» y que con desidia repetían los medios. El conflicto se vive diariamente como un estigma que los atormenta. Porque su bendición «es nuestro castigo», reiteran los iraquíes. «Sin petróleo, nunca nos hubieran invadido».

Un país sin alma

Cada día es un nuevo suplicio. Se manifiesta en los rostros, en el andar cansino de los cuerpos, en las miradas lúgubres de los adultos y la tristeza prematura de los niños.

Hace 10 años se abrió la caja de Pandora. Ante cada regreso a Irak para cubrir los acontecimientos se observa la obscenidad de este conflicto eterno. Obsceno es el término más ajustado para calificar la situación en Irak, después de doce viajes y años acumulados de estancia, un récord en la prensa latinoamericana.

Una obscenidad que estremece. Después de diez años de la prometida democracia, esta solo es un recurrente recurso discursivo que convence a algunos. En las calles de Bagdad hay quien repite: «Preferíamos a Saddam». Aunque eso no lo exculpe de sus atrocidades, muchas y de las más crueles.

Pero los «Martillo de Hierro», «Ciclón Ascendente», «Ráfaga de Relámpago» se multiplicaron y se cobraron sus víctimas con descaro. Víctimas que nada sabían de armas químicas, rutas del petróleo o posicionamientos geoestratégicos.

Si el papel del Ejército de EEUU consiste en mantener la seguridad en el mundo para su economía, como dijo el Mayor Ralph Peters, y que «para alcanzar esta meta, estamos dispuestos a matar a un número aceptable de personas» ¿Cuál es el número aceptable de víctimas que se tendrá que cobrar en Irak? «Quieren un Irak sin iraquíes», escuché repetidamente en Irak estos diez años y la idea no resulta tan descabellada.

Lo demuestran las desapariciones, arrestos arbitrarios, centenares de muertos en circunstancias sospechosas y víctimas causadas por la destrucción del sistema de asistencia sanitaria, la red hidráulica y la devastación de los cultivos agrícolas. El 40% de los conductos han sido destruidos, lo que provoca falta de agua potable. Más de un cuarto de millón de niños no se han vacunado y corre el riesgo de morir por enfermedades evitables. La asistencia escolar cayó un 65% y el uranio empobrecido aumentó los casos de cáncer en un 1.200%.

Pero para destruir una sociedad, hay que desmantelar también la educación y hacer desaparecer a sus cabezas pensantes. Son más de 400 los profesores universitarios desaparecidos y asesinados selectivamente, y varios cientos más que han huido.

La salud de la población está seriamente afectada a partir de uno de los crímenes de guerra que se confirmó en 2006, cuando se admitió la utilización de bombas de fósforo blanco, conocido como el nuevo Napalm -el tristemente célebre Agente Naranja, utilizado por los estadounidenses en Vietnam contra los civiles y fabricado, entre otras, por la empresa Monsanto-.

«Se detectaron nuevos casos de cáncer sobre todo en los niños y personas que permanecieron en Falujah durante los infinitos ataques. Es probable que hayan recibido grandes dosis de radiación, pero nuestra capacidad hospitalaria está saturada», denunciaba Muhamad Tareq al-Darraji, director del Centro de Estudios de Democracia y Derechos Humanos de Falujah.

El testimonio de exmarines después de la operación reveló la magnitud del crimen «Oí la orden de que estuviéramos atentos porque acababan de utilizar el fósforo blanco. En la jerga militar se le conoce como Willy Pete… quema, derrite la carne hasta los huesos… he visto cuerpos quemados de mujeres y niños… fue un genocidio, un homicidio masivo», manifestó uno de ellos en la RAI. El saldo fue 36.000 hogares, más de 60 escuelas y 75 mezquitas destruidas.

«No me interesa el tiempo transcurrido desde la ocupación, me importan las consecuencias y eso está a la vista», señala Hakim tras el mostrador de un negocio sobre la calle Yafa frente a la otrora llamada Zona Verde, donde los muros de protección se multiplican. «Mire a su alrededor», invita.

Coches sin orden que se cruzan y atascos eternos. No hace demasiado tiempo, se veían los convoy militares y las hileras de Humvees con carteles en su parte posterior traducidas al árabe con la consigna «Guarde la distancia o disparamos».

Lejos del discurso de pacificación y orden, las atalayas de cemento y barricadas ganan espacio, la reconstrucción es inexistente y la inseguridad es tema diario. A los cortes de energía cada cuatro horas, la escasez de agua, la falta de medicinas, el crecimiento de la pobreza y la desocupación, se suma la aparición de nuevas enfermedades producto de la carencia de infraestructuras.

La guerra que comenzó hace 22 años

«Esta es una pregunta difícil. Pero sí, nosotros pensamos que valió la pena» dijo la exsecretaria de Estado Madeleine Allbright cuando en 1996 le preguntaron sobre la muerte de 500.000 niños en Irak.

Y es que esta guerra comenzó el 17 de enero de 1991 con los primeros ataques norteamericanos contra Irak, que causaron 200.000 víctimas. El embargo fue el asesino que acechaba silencioso y mataba sin cesar, provocando que medio millón de iraquíes murieran por desnutrición y falta de medicinas entre 1991 y 1998. Dos décadas más tarde, las cifras se multiplicaron y el asesino no es el embargo, sino los efectos de la ocupación que los fumigó con armas químicas.

Y fumigar no es una palabra elegida arbitrariamente. «Debemos superar etapas militares muy, muy brutales, para tratar con esta gente», decía Rush Limbaugh, consejero de Bush: «Puede que tengamos que utilizar más armas que las convencionales contra estas personas. Es como si quieres deshacerte de vuestras cucarachas con insecticida…». Esas palabras plasman la terrible vida cotidiana de los iraquíes, que perdieron su condición humana bajo la mirada del ocupante.

Con un saldo de 1,2 millones de muertos civiles -según la revista médica británica «The Lancet»- se convirtió en el primer genocidio del siglo XXI.

Pero junto al genocidio hubo un «urbicidio» -no se ha reconstruido ni el 5% de los edificios que se destruyeron durante la invasión- y un «memoricidio». Se ha destrozado la memoria de la humanidad -como se considera a esa zona de confluencia de los ríos Tigris y Eúfrates- con total impunidad. Y mientras la ocupación hizo retroceder siglos el estado jurídico de las mujeres, se destruyó el tejido social, económico, sanitario, educativo y se aniquiló la cultura, se desencadenó una ola de ejecuciones extrajudiciales de rebeldes, nacionalistas y opositores a la ocupación y civiles del Baath.

Pero el interés por provocar una guerra civil se topó con la resistencia de los iraquíes a dar paso a la proclamada balcanización de la sociedad y cultura islámica y árabe.

Los sumergieron en una ola de atentados donde se sospecha de la injerencia de los servicios de inteligencia de EEUU, Gran Bretaña e Israel, agentes árabes, o los llamados «locos» azuzados por el Grupo de Operaciones Preventivas Proactiva, el P2OG del exsecretario de Defensa estadounidense Donald Rumsfeld diseñado para estimular la reacción «terrorista». Se intentó utilizar el conflicto interno como parte de su estrategia de retirada. «Rechazamos la guerra civil», me manifestó el 90% de los iraquíes consultados. Y ellos intentan resistir.

El mismo Saddam, amado y odiado, llamó a los iraquíes a que no cayeran en una guerra fratricida durante el juicio que ordenó su ahorcamiento. El arzobispo latino de Bagdad, monseñor Jean Benjamin Sleiman, advirtió de que «desde el final de la guerra hasta hoy estamos en un gran caos. Vivimos verdaderamente en un país sin reglas. Han vuelto a resurgir realidades que parecían muertas, como el tribalismo y el fanatismo», agregó, en pleno éxodo masivo por las amenazas de los islamistas rigoristas.

Las mil caras del conflicto

La limpieza étnica se inició desde los albores de la invasión. Los kurdos, apoyados por Israel y la CIA y asentados en la región de Kirkuk -abundante en petróleo-, llevaron a cabo el proceso inverso de arabización que les infligió el régimen de Saddam.

Desatada la «guerra de las mezquitas», las consecuencias han sido hasta ahora la destrucción de centenares de templos y miles de muertos y heridos. Se ha denunciado que los servicios de Inteligencia de EEUU e Irán serían los responsables de estas matanzas para la generación del caos. Mientras tanto, las temibles milicias Bader del Ministerio de Interior descargan su ferocidad en centros clandestinos de detención y tortura.

Los errores están a la vista. Los ocupantes y sus cómplices violaron todos los derechos humanos, alejándose irremediablemente de la población, que decidió colaborar con las fuerzas de la resistencia. Rechazando al mismo tiempo la injerencia de grupos como Al Qaeda, que nada tiene en común con la idiosincrasia iraquí y al que consideran un invento de EEUU, como cuando acusaba de todos los males a un fantasmagórico Al Zarqawi en el que nadie cree en Irak.

EEUU, con una errada visión, identificó a todos los suníes con el Partido Baath y de allí su alianza estratégica con los iraquíes pro-Irán, que produjo que en el sur se instalaran más de dos millones de persas, que en algunos barrios bagdadíes se utilice el rial como moneda y se hable en farsi, mientras a nivel mundial considera a los iraníes sus enemigos más temibles.

Pero hubo un momento en que los estadounidenses decidieron dialogar con la resistencia, cuando admitieron que estaba poniendo en jaque al Ejército más poderoso del mundo con su guerra de guerrillas. «El poder lo tiene la resistencia», me decía Ahmed, oriundo de Samarra el 15 de diciembre de 2007 durante las elecciones. La prueba fue que cuando garantizaron que ese día no habría atentados, el país se sumergió en una paz inusual. «Los iraquíes no matan iraquíes», expresaba Ahmed, un joven profesor de educación física en Bagdad, refiriéndose a los ataques del fantasmal Musab Al-Zarqawi. «Él es Al Qaeda y ellos son Arabia Saudí. No es resistencia iraquí. Nada tienen que hacer en nuestro país (…) Hasta creo que son los mismos que la CIA entrenó en Afganistán».

Entre todos los fuegos

Pocos se sienten a salvo. Se saben y se sienten entre todos los fuegos.

Mientras tanto, a diez años del aniversario de la ocupación, las palabras de Hakima repican en mi mente. «Yo les suplico a los americanos que me devuelvan a mis hijos. Por favor, que no los torturen más», reclamaba desesperada en las puertas de Abu Graib aquel 2 de mayo de 2004.

Y también recuerdo los ojos de Alí, de cuatro años, sin su brazo y pierna izquierda mirando a los adultos con ojos que preguntaban por qué había perdido parte de su cuerpo y a 16 miembros de su familia bajo el ataque de un avión F16 sobre Falujah.

Escucho a Hiba de 13 años, mutilada después de que una bomba racimo impactara sobre su casa en Bagdad un 6 de abril durante la invasión. Y a Samir, destruido en cuerpo y alma tras tres guerras y un embargo. Y a aquel pianista del Hotel Al-Hambra, hace años famoso, que se convirtió en un paria, evocando la guerra contra Irán, el bloqueo y los amigos que le robaron las tragedias.

Y a Ahmed, Jassim, Mohamed, Yamila, Nassir y Sabah y a todas las víctimas de esta guerra y de todas las guerras que pelea inconscientemente la humanidad, porque cree que valen la pena…

Campaña internacional de solidaridad con Hasán Juma Awad y los trabajadores petroleros.uar.

11 abril, 2013

La campaña internacional de solidaridad para Hasán Juma Awad y los trabajadores petroleros de Iraq debe continuar.

Edición de IraqSolidaridad, 11 de abril de 2013

Refinería en la localidad de Shuaiba a 550 kilómetros al sur de Bagdad. AFP

Refinería en la localidad de Shuaiba, a 550 kilómetros al sur de Bagdad. [Foto AFP]

Cada día más sindicatos nacionales y internacionales, federaciones de trabajadores y organizaciones no gubernamentales (ONG) están firmando nuestra carta dirigida al primer ministro al-Maliki en solidaridad con el dirigente iraquí Hasán Juma Awad. Irá a la cárcel si el tribunal decide que sus acciones en defensa de los derechos de los trabajadores perjudican los intereses del Estado”. El juicio se ha aplazado hasta el  15 de abril, por lo que vamos a presentar de nuevo la carta a las autoridades nacionales iraquíes y al tribunal en Basora con una lista actualizada de firmas en los próximos días .

!Difunde esta información y actúa para recoger nuevas firmas!

La carta está disponible se puede leer aquí

Las organizaciones deben firmar aquí

Las firmas recibidas en la última semana se añadirán en Internet mañana.

“¿Sabes cuánto nos queda para llegar al centro de Bagdad?”

10 abril, 2013

En conmemoración del 101 aniversario de la toma de Bagdad

“Reivindico la memoria como herramienta contra la infamia y la indecencia; reivindico la Historia como arma contra los crímenes y la involución. Reclamo el recuerdo como elemento imprescindible para la Justicia”

Olga Rodríguez

El Diario, 9 de abril de 2013
Edición de IraqSolidaridad, 10 de abril de 2013

A quienes nos pidieron olvidarnos de José Couso y dejar de informar sobre Iraq

Bombardeos

El 9 de abril de 2003, en el centro de Bagdad, no muy lejos del hotel Palestine, varios periodistas avanzamos caminando despacio hacia un grupo de militares estadounidenses mientras agitábamos sábanas blancas, temiendo ser de nuevo objetivo de su metralla.

Hacía tan solo veinte horas que el Ejército de Estados Unidos nos había atacado al disparar contra el hotel Palestine y contra las sedes de las televisiones Al Jazeera y Abu Dhabi: Tres ataques a la prensa en una misma mañana. Tan solo veinte horas nos separaban de la muerte de los periodistas José Couso, Taras Prosyuk y Tarek Ayoub.

Cuando llegamos a la plaza donde se encontraban los militares, mantuve mi primera conversación con un soldado estadounidense en Bagdad:
Él: ¿Sabes cuánto nos queda para llegar al centro de Bagdad?
Yo: Estáis en el centro de Bagdad.
Él: ¿Sabes cuándo volvemos?
Yo: ¿A dónde?
Él: Soy de Texas.
Yo: Si no lo sabes tú… ¿Qué edad tienes?
Él: 21 años
Yo: ¿Sabéis que habéis asesinado a periodistas? Uno de ellos era mi amigo.
Él: Esto es una guerra, ¿qué esperabas?
Yo:  Atacar a civiles o a la prensa es ilegal y está castigado como crimen de guerra.
Él: Mi división no fue la que os atacó.

Nuestra conversación, grabada con un magnetófono, fue interrumpida por los gritos de un sargento:
-¡Soldado Rudy, colócate al frente!
Y el soldado Rudy avanzó arrastrándose por el asfalto de una plaza de Bagdad, participando en una escenificación dirigida a las cámaras de los periodistas que allí nos encontrábamos. Detrás de él unos diez soldados apuntaban con sus armas hacia los pisos de civiles que rodeaban la plaza. En el balcón de uno de los edificios había dos críos observando la escena agazapados, agitando una bandera blanca con un temor evidente. No eran los únicos.

Foto Daily Telegraph

Un par de horas más tarde los tanques estadounidenses llegaron a la plaza Paraíso de Bagdad, situada a las puertas del hotel Palestine, el mismo que habían atacado el día anterior y donde residíamos más de doscientos periodistas extranjeros.

Recuerdo la mirada de muchos de nuestros colegas, contemplando con evidente rabia y desconfianza a los soldados de la potencia invasora, que llegaron acompañados de un pequeño grupo de iraquíes. Fueron precisamente estos los que derribaron la estatua, una escenificación estudiada en una ubicación que sin duda no fue elegida al azar. A pesar de que había más de 200 estatuas de Sadam Hussein en las calles de la ciudad, la primera en caer fue precisamente la situada frente al hotel de la prensa. Con ello se aseguraron de que la escena fuera retransmitida en directo. Y así fue.

Hubo muchos medios que anunciaron aquello como el principio del fin de la guerra; otros hablamos de que la guerra no había hecho más que empezar. Hubo televisiones que emitieron un plano cerrado de la plaza Paraíso, si hubieran ampliado un poco el encuadre se habría podido ver que quienes celebraban ese momento no eran muchos. La mayor parte de la gente permaneció aquél día encerrada en sus casas, temerosa, y con la imagen de los periodistas muertos el día anterior muy presente.
“Si os han atacado incluso a vosotros, imagínate qué podrán hacernos a nosotros”, me dijo una amiga iraquí dos días después.
Sus peores presagios se cumplieron. Poco después llegaron los arrestos arbitrarios, más ataques indiscriminados, y los saqueos contemplados pasivamente [vídeo en directo desde Bagdad sobre los hechos] por las tropas estadounidenses, que facilitaron el caos.

Soldados borrachos en el Palestine

Una noche tres soldados estadounidenses, completamente borrachos, irrumpieron en una habitación del hotel Palestine donde estábamos reunidos varios periodistas. Uno de los militares empuñaba una pistola y nos apuntó con ella mientras nos insultaba y se tambaleaba. No pasó nada, pero podía haber pasado.

Cuando meses más tarde algunos iraquíes nos relataron cómo los militares entraban en sus casas a altas horas de la madrugada, a empujones, deteniendo arbitrariamente a la gente, abofeteándola delante de sus hijos. Recordé a aquellos soldados borrachos. Después llegaron las denuncias de torturas en las cárceles, las desapariciones de gente arrestada y escondida en prisiones secretas, la multiplicación de los asesinatos.

La memoria como herramienta para conquistar justicia

Hay recuerdos dolorosos que encerramos bajo llave en algún recoveco escondido de nuestro cerebro y que dormitan sin provocar seísmos cotidianos. Pero cuando llegan fechas señaladas, aniversarios redondos, como esté décimo, rugen repentinamente, se retuercen exigiendo salir de su olvido, y terminan plantándose en la retina como si formaran parte de hechos recientes, como si constituyeran emociones aún no dominadas ni digeridas.

Es importante entender que las guerras no se pueden contar como si se tratara de una película de acción entretenida, en la que el reportero, en una narración que invita al receptor a atiborrarse de palomitas, juega a presentarse como ‘el protagonista’, siempre en peligro. Las guerras nunca son entretenidas. Son trágicas. Constituyen la esencia del horror.

Por mucho que alguien trate de imaginarse el dolor que provocan las guerras, no será capaz de adivinar, en toda su magnitud, su capacidad para incinerar el brillo de los ojos de los niños, para arrebatar sonrisas de forma irreparable, para abrir boquetes en el pecho de los supervivientes.

Los duelos se posponen y llegan más tarde. Muchos iraquíes tuvieron que ‘encarcelar sus lágrimas’ -empleando una expresión que ellos mismos usan- para mantener el fino hilo de fuerza que les ataba a la vida, por sus hijos, por sus seres queridos, para conseguir agua, pan, dinero, seguridad, para no derrumbarse definitivamente devorados por la depresión o la locura.

Aún ahora, 10 años después, aparecen nuevas secuelas en las mentes de quienes sufrieron aquél infierno en Iraq.

No soy partidaria de presentarme como una reportera deshumanizada. Por eso estoy escribiendo estas líneas, porque con el monstruo ya liberado a causa de las fechas en las que nos hallamos, con la puerta de los recuerdos enterrados ahora abierta, con imágenes pasadas saltando como un resorte hasta este presente, reivindico la memoria como herramienta contra la infamia y la indecencia; reivindico la Historia como arma contra los crímenes y la involución. Reclamo el recuerdo como elemento imprescindible para la Justicia, y por eso os invito a que naveguéis en algunas páginas que os devolverán aquél horror olvidado pero sin embargo aún presente en Iraq. Escribid ‘Irak y bombas’ – o ‘Iraq bombs’- en el apartado de Imágenes de Google y veréis cómo cae todo un mosaico de fotografías que es probablemente lo más parecido a la memoria grabada en la retina de quienes vivimos aquello y, sobre todo, de los iraquíes que lo sufrieron y siguen padeciendo sus consecuencias.

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