Estados Unidos e Irán trabajan juntos en Iraq

Hamid Alkifaey*
Uruknet (www.uruknet.info), 16 de agosto de 2011
Traducido para IraqSolidaridad por Paloma Valverde

Quizás a alguien le pueda sonar extraño, pero Estados Unidos e Irán han estado trabajando juntos desde los trágicos sucesos del 11 de septiembre de 2001 y en las subsiguientes invasiones de Afganistán e Iraq. Esta ‘cooperación’ aunque no de forma abierta, sí se ve muy claramente en Iraq. Los dos países [EEUU e Irán] son en la actualidad, y oficialmente, enemigos y sin duda cada uno controla las actividades del otro, y trabajan el uno contra el otro en Oriente Próximo, pero el hecho es que en Iraq cooperan y no siempre de manera clandestina: en 2008 [sic] negociaron en Bagdad con los iraquíes como intermediarios [1].

Irán sigue siendo el mayor beneficiario de las invasiones estadounidenses en Afganistán (2001) e Iraq (2003). Estados Unidos hizo a Irán el favor de su vida al eliminar a los dos mayores enemigos de la república islámica: Sadam Huseín al Oeste y los talibán al Este, de forma que la ley de los ayatolás estuvo más a salvo que nunca y su poder se incrementó, a pesar de los problemas a los que se enfrentaban en el interior. Esta acción estadounidense contribuyó además a la estabilidad de Irán y reforzó su economía gracias a la subida de los precios del petróleo que habían escalado desde los 30 dólares por barril hasta los casi 100 de hoy en día. Esto ha permitido a Irán invertir en su proyecto nuclear, que se considera casi terminado pese a las objeciones internacionales.

Esta cooperación entre Estados Unidos e Irán ha sido más visible en Iraq antes, durante y después de la invasión de 2003. Algunos dirigentes de la oposición iraquí actuaron como intermediarios y muchos expertos consideran que Estados Unidos no habría invadido Iraq sin la tácita aprobación de Teherán. Estados Unidos e Irán se enfrentan en contadas ocasiones en Iraq, a pesar de que se temen mutuamente, pero ambos comprenden que cualquier enfrentamiento podría hacer que ambos perdieran mucho.

No obstante, los dos han jugado con seguridad: Estados Unidos haciéndose amigo de todas las facciones de la oposición iraquí [al régimen del Baaz] que fueron impulsadas, alimentadas y fundadas por Irán hace un cuarto de siglo, e Irán haciéndose amigo también de los aliados estadounidenses en Iraq, como Ahmed Chalabi, dirigente del Congreso Nacional Iraquí, de quien se dice que es el arquitecto de la invasión de Iraq.

Sin embargo, tras la invasión la dinámica en Iraq cambió dramáticamente a favor de Irán. En el panorama iraquí han aparecido nuevas fuerzas políticas autóctonas e independientes, entre ellas los saderistas, dirigidos por el clérigo Muqtada as-Sáder. El gobierno estadounidense en Iraq, que actúa bajo el consejo de los aliados iraquíes, ignoró este movimiento e intentó marginalizarlo, no lo incluyó en el consejo de gobierno, tomó duras medidas contra sus militantes y cerró sus periódicos y medios de comunicación. Este acoso provocó el aumento de sus simpatizantes por todo el país. Los saderistas crearon una milicia, el Ejército del Mahdi, que empuñó las armas contra Estados Unidos [2] y el recién formado gobierno iraquí. El liderazgo de as-Sáder creció enormemente entre sus seguidores, dispuestos a obedecer sus órdenes cualesquiera estas fueran.

Mientras Estados Unidos se enfrentaba a los saderistas, Irán contactó con ellos y en 2006 as-Sáder abandonó Iraq para establecerse en Qom, con la finalidad de “[…] completar sus estudios religiosos”. Cuando este movimiento se dividió, se cree que Irán abrazó a este nuevo retoño (El Grupo de los Rectos), que es ahora una organización secreta pero poderosa.

Irán ha establecido relaciones con la mayoría de los partidos políticos iraquíes que ahora son sus seguidores. Por otra parte, los partidos y facciones iraquíes han visto que los estadounidenses no suelen apoyar a sus aliados y cuando lo hacen su compromiso no es tan sólido como el de los iraníes. De forma gradual, la mayoría de las facciones iraquíes han empezado a creer que los iraníes –no los estadounidenses– son quienes controlan Iraq. Por ese motivo es esencial cooperar con ellos más que con los estadounidenses, que han demostrado no tener amplitud de miras, estar aislados de la realidad política y tener prisa por marcharse.

Sin embargo, tanto los estadounidenses como los iraníes todavía trabajan con ahínco para mejorar su presencia en Iraq. Después de las elecciones, ni Estados Unidos ni Irán fueron capaces de imponer a su candidato para el puesto de primer ministro, por lo que auparon a Nouri al-Maliki, amigo de ambos, y a una coalición de gobierno en la que participaban casi todos los partidos.

Estados Unidos está intentando suministrar armas al ejército iraquí, lo que significa que Iraq estará atado a la ayuda militar estadounidense y a una asistencia técnica de manera indefinida. Además, pretenden establecer relaciones económicas y culturales con el país; ahora hay miles de iraquíes, estudiantes, jueces, académicos, periodistas, políticos y otros profesionales que bien están estudiando, recorriendo, trabajando o bien se han trasladado definitivamente a Estados Unidos. Todos los años miles de iraquíes visitan Estados Unidos bajo los auspicios de varios programas financiados por instituciones estadounidenses. Esas relaciones producirán resultados, pero solo a largo plazo.

Y mientras las cosas están así, los iraníes cimientan sus relaciones con el Estado iraquí y los partidos políticos. Muchos productos iraníes inundan los mercados iraquíes; Irán además suministra electricidad y productos derivados del petróleo a Iraq; millones de peregrinos iraníes llegan todos los años a Iraq, lo que aporta al país recursos alternativos a los ingresos por petróleo. Irán además se ha convertido en un destino para millones de turistas iraquíes, peregrinos o personas que buscan tratamientos médicos. En Irán viven alrededor de un millón de iraquíes. En resumen, los iraníes ganan en Iraq mientras los estadounidenses se retiran.

Pero esto puede cambiar; puede cambiar si el floreciente movimiento secular en Iraq se organiza mejor. Muchos iraquíes, tanto suníes como shiíes, recelan de la influencia iraní y no desean que su país esté atado a Irán; también ven estrechas relaciones con occidente y el mundo árabe, pero esas tendencias son demasiado débiles para contrarrestar la poderosa y creciente influencia iraní en el país.

*Hamid Alkifaey es escritor y periodista. Fue portavoz del primer gobierno de la era post Sadam y fundador del Movimiento por una Sociedad Democrática. Actualmente está llevando a cabo una investigación sobre la democratización [de Iraq] en la Universidad de Exeter, en Reino Unido.

Notas de IraqSolidaridad:

1. En realidad la reunión tuvo lugar en mayo de 2007, véase Carlos Varea, “Estados Unidos e Irán inician negociaciones sobre Iraq”, IraqSolidaridad, 27 de mayo de 2007, disponible en: http://www.iraqsolidaridad.org/2007/docs/28-05-07EEUU-Iran.html
2.- James Cogan, “Moqtada as-Sáder: Nadar y guardar la ropa”, IraqSolidaridad, 18 de junio de 2007, disponible en: http://www.iraqsolidaridad.org/2007/docs/18-06-07_As-Sader.html
En la actualidad as-Sáder lidera la oposición desde el Parlamento iraquí a la permanencia de las tropas estadounidenses, que según lo pactado se deberían retirar totalmente a finales de 2011 aunque se está renegociando el acuerdo de permanencia de las tropas. Pero si finalmente Irán y Estados Unidos llegan a un acuerdo as-Sáder enterrará su belicoso discurso por orden de Teherán.

Texto original en inglés en: http://www.uruknet.info?p=80530

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