La codiciosa batalla por las mentes y los corazones de Iraq

Peter Van Buren*
NRP Books, 26 de septiembre de 2011

Traducido para IraqSolidaridad por Paloma Valverde
(www.iraqsolidaridad.wordpress.com)

[La reconstrucción de] El sistema de tratamiento de aguas de Faluya se abandonó sin terminar hace ya más de cuatro años desde la fecha prevista de su finalización. Este sistema es uno de los cientos de proyectos que están sin acabar o que se han abandonado y que han sido financiados con los impuestos de los ciudadanos estadounidenses que, según cifras dadas por los auditores, superan los cinco mil millones de dólares.


Foto Hadi Mizban/AP.
Un hombre observa las aguas residuales que bajan por una de las calles de Faluya (2010).

Durante años, los auditores han informado de que millones de dólares de los ciudadanos estadounidenses se han malgastado o han desaparecido en la reconstrucción de Iraq. Peter van Buren, empleado del Departamento de Estado aporta una completa información sobre el despilfarro y la corrupción en su libro: We Meant Well: I Helped Lose the Battle for the Hearts and Minds of the Iraqi People.

Van Buren prestó sus servicios en el Departamento de Exteriores y la mayor parte de su carrera la desarrolló en Japón, Corea y Taiwán, desde donde pidió destino a Iraq en 2009. Fue enviado a Bagdad como jefe del grupo del equipo de reconstrucción del Departamento provincial dedicado a la reconstrucción económica e infraestructural de Iraq. Durante el año sólo encontró burócratas ajenos a la realidad, proyectos cómicamente irreales, contratistas avariciosos, un constante flujo de dinero y de campañas para mejorar la vida de los iraquíes, pero la mayoría de esas campañas, afirma Van Buren, eran “[…] Completamente erróneas y a menudo suponían el despilfarro de grandes cantidades de dinero”.

El libro de Van Buren no es del agrado de los políticos estadounidenses y él siente la futilidad de su esfuerzo. El programa Fresh Air contactó con el portavoz del Departamento de Estado que declinó hablar sobre el libro de Van Buren excepto para decir que el punto de vista del autor es personal y no el del Departamento de Estado.

“[…] El Departamento de Estado no está contento con lo que he hecho”, afirmó Van Buren a David Davies de Fresh Air. “[…] Me pidieron que les enviara una copia del manuscrito para comprobar que no había filtrado información secreta “[…] Está meridianamente claro que lo que expongo en mi libro es mi opinión personal”.

Van Buren cuenta que muchos de sus compañeros del Departamento de Estado que han leído el libro están de acuerdo con él en privado pero que públicamente reniegan de él por hablar de lo que vio en Iraq. “[…] Muchos me acusan de haberlos criticado o culpado por las cosas que yo sabía que eran asuntos institucionales”, afirma Van Buren. “[…] No reaccionaron porque eran estúpidos. No reaccioné porque fui idiota. Todos nosotros sabíamos que nos habían dicho que teníamos que hacer esas cosas y ellos estaban un poco enfadados conmigo por hacerlos cómplices de esto, algo de lo que no eran culpables.”

La retirada de basuras en Bagdad <
Van Buren dijo a Davies de Fresh Air que cuando llegó a Iraq se quedó impresionado por la cantidad de basura que vio en las calles. “[…] Jamás en mi vida he visto tanta basura acumulada en un mismo sitio”, afirma “[…] Parecía como si lo único que se fabricara en Iraq fuera basura”.

A los equipos de reconstrucción del Departamento de Estado se les encomendó que encontraran la manera de retirar la basura de las calles. Contaron con la ayuda de los jefes locales que se habían ofrecido a buscar trabajadores para ayudarlos con la recogida de basuras.

“[…] [La cantidad de trabajadores] Fue algo sorprendente, hasta que nos dimos cuenta de que estábamos pagando excesivamente a esas personas, tanto que habíamos roto el mercado de trabajo local y muchas tiendas habían cerrado porque era más rentable trabajar para nosotros que seguir con sus comercios”, afirma Van Buren “[…] Y se trataba de trabajos temporales en el sentido de que cuando el Departamento de Estado se cansara de retirar la basura o cualquier otra pequeñez llamara su atención, nos volcaríamos en un proyecto diferente”, indica Van Buren, quien afirma que aunque algunos proyectos sobreviven otros nunca se ponen en marcha porque los proyectos sobre Iraq nunca fueron a largo plazo.

“[…] En Iraq todo el mundo pasa un año de gira, yo incluido”, afirma Van Buren, quien continúa: “[…] A todo el mundo le dicen que necesitan resultados, que necesitamos documentar nuestro éxito, que tenemos que crear una galería de fotos para documentar nuestros logros y sacar fotos de iraquíes sonrientes y pruebas y mapas. Era imposible, en esas condiciones hacer algo a largo plazo… ni siquiera pensábamos en la actualización de nuestro siguiente informe semanal. La embajada raramente se implicaba con nosotros en ningún proyecto que fuera lo suficientemente atractivo para implicar a los fotógrafos o para traer a algún periodista para que grabara un video que resultara bueno. La voluntad de trabajar en un proyecto a largo plazo… nunca existió en nuestro mundo”.

* Peter Van Buren ha trabajado en el servicio exterior de Estados Unidos durante 23 años y ha sido premiado por su trabajo en Japón y Tailandia. Ha colaborado en periódicos como The Nation y The Huffington Post y la revista The American Conservative entre otros.

Texto original en inglés disponible en: http://www.npr.org/2011/09/26/140711553/the-greedy-battle-for-iraqs-hearts-and-minds
(La entrevista completa en inglés se puede escuchar aquí)

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