Tribunal Kuala Lumpur sobre crímenes de guerra. Sesión preparatoria

 

 

 

Kuala Lumpur, 18 de noviembre de 2011

Traducido para IraSolidaridad por Paloma Valverde

El tribunal sobre crímenes de guerra en Iraq juzgará, del 19 al 22 de noviembre de 2011 en Kuala Lumpur, a George W. Bush, ex presidente de Estados Unidos, y a Anthony L. Blair (ex primer ministro de reino Unido) por crímenes de guerra. Por primera vez se ha procedido a la acusación de crimen de guerra contra dos ex jefes de Estado según las reglas del Derecho y el debido proceso; se han escuchado los testimonios de las víctimas y la comisión de Crímenes de guerra de Kuala Lumpur ha investigado formalmente las acusaciones.

En 2009, las víctimas de guerra testificaron ante la comisión y revelaron detalles absolutamente impactantes. Algunos de ellos los relatamos a continuación:

Uno de los querellantes fue detenido durante seis años en la Bahía de Guantánamo por un error de identificación, hecho que el ejército de Estados Unidos constató días después de su detención. Pese a ello, fue sometido a un tratamiento inhumano y ha sufrido indecibles padecimientos mentales.

El testimonio de una mujer iraquí denunciante fue igualmente aterrador. Esta mujer fue detenida y durante el transporte en helicóptero la utilizaron como escudo humano al colocarla cerca de las puertas abiertas del vehículo por si la resistencia disparaba contra el helicóptero.

Otra de las víctimas reveló que fue amenazada con que si no confesaba ser un terrorista su mujer sería asesinada en la celda contigua. Sufrió indecibles humillaciones durante los tres años que duró su detención.

La comisión resaltó además que ninguna de las víctimas había sido acusada de ningún delito y que se les denegó la preceptiva asistencia de letrado. A la luz de la legalidad internacional no hay ningún procedimiento que se ajuste a este proceder.

Las experiencias de otros detenidos en Abu Graib en Bagdad y en Bagram en Afganistán fueron similares. Los métodos sistemáticos empleados en esos centros de detención ilegal revelan una profunda complicidad [en la cadena de mando] y no unos actos esporádicos ejecutados por soldados indisciplinados, como afirmó el ejército estadounidense.

La comisión está muy satisfecha de se lleven a cabo investigaciones posteriores sobre el caso. Como era de esperar todas las denuncias fueron aceptadas.

En octubre de 2009, después de que la comisión recibiera las demandas de las víctimas de guerra, la comisión pidió asesoramiento legal al tribunal sobre los siguientes aspectos:

1.- ¿Tiene el tribunal jurisdicción para juzgar estos casos de víctimas de guerra?

2.- ¿Un jefe de Estado puede eludir el cumplimiento de cualquier tratado internacional o convención, como las convenciones de Ginebra, ratificadas por el Estado sin antes derogar el tratado o convención en cuestión?

Tras escuchar los informes presentados, el tribunal emitió por unanimidad su veredicto sobre ambos asuntos:

Sobre el primero asunto, el tribunal dictaminó que sí posee jurisdicción para juzgar los casos de crímenes de guerra en virtud del artículo 7.1 de la Carta de la Comisión de Crímenes de guerra de Kuala Lumpur.

En relación con el segundo asunto planteado, el tribunal también fue unánime en mantener que durante los últimos 50 años la ley humanitaria internacional ha desarrollado la postura de que ningún jefe de Estado o nación pueda de forma unilateral renunciar a las convenciones firmadas por su país. Si existe la firma de un tratado éste es vinculante para el sujeto. Incluso si una nación no es firmante de un tratado o afirma haberlo revocado, sigue estando obligado a él por la costumbre de la legalidad internacional.

El tribunal mantiene que en relación con los crímenes contra la ley humanitaria, el estatus de jefe de Estado no supone una salvaguardia. Tampoco es una defensa argüir que se actuó por órdenes de un superior. Esta es la ley desde los Tribunales de Nurember.

La pérdida de la inmunidad y el principio de responsabilidad criminal individual están ahora subsumidos en una plétora de leyes internacionales y decisiones, entre las cuales se cuenta la resolución 95.1 de 11 de diciembre de 1946 de la Asamblea General de Naciones Unidas; el artículo 13 del anteproyecto del código de crímenes contra la paz y la seguridad de la humanidad (1991); el documento  de Naciones Unidas  S/25704 (1993) y el artículo 27 del Estatuto de Roma.

El tribunal de Kuala Lumpur se inspira en el noble principio de que si hay un derecho vulnerado hay una reparación que hacer. Las víctimas de los crímenes de guerra de Iraq que han sido desplazadas no han obtenido ninguna reparación en los tribunales ni nacionales ni internacionales.

En mayo de 2011, la comisión finalizó su investigación y redactó su informe recomendando las acusaciones que se debían iniciar. El grupo acusatorio, dentro de la Comisión, estableció las siguientes imputaciones:

Primera: Crímenes contra la paz contra George W. Bush, ex presidente de Estados Unidos, y Anthony L. Blair, ex primer ministro de Reino Unido. La acusación se ha redactado como sigue:

“Las personas acusadas han cometido crímenes contra la paz ya que los acusados planearon, prepararon e invadieron el Estado soberano de Iraq el 19 de marzo de 2003 en violación de la Carta de Naciones Unidas y de la legalidad internacional.”

Segunda: Crimen de tortura y crímenes de guerra contra ocho ciudadanos estadounidenses, a saber: George W Bush, Donald Rumsfeld, Dick Cheney, Alberto Gonzales, David Addington, William Haynes, Jay Bybee y John Yoo. La acusación se ha redactado como sigue:

“Las personas acusadas han cometido el crimen de tortura y crímenes de guerra por haber participado voluntariamente en la formulación de las órdenes ejecutivas y directivas para excluir la aplicabilidad de todas las convenciones internacionales y leyes, especialmente la Convención contra la tortura de 1984, la III Convención de Ginebra de 1949, la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la Carta de Naciones Unidas en relación con la guerra emprendida por Estados Unidos y otros en Afganistán en 2001 y en Iraq en marzo de 2003. Además, sobre la base y en apoyo de la misma, las personas acusadas autorizaron o estuvieron en connivencia con la comisión de los actos de tortura y el tratamiento cruel, degradante e inhumano infligido a las víctimas en violación de la legalidad internacional, los tratados y convenciones existentes, incluida la Convención contra la tortura de 1948 y las Convenciones de Ginebra, incluida la III Convención de Ginebra de 1949.”

El juicio tendrá lugar ante este tribunal, que se ha constituido con personalidades eminentes con cualificación legal. El tribunal, presidido por el Juez Dato’ Abdul Kadir Sulaiman, juez retirado de la Corte Federal Malaya, está formado por notables personalidades: Tunku Sofiah Jewa, autor de textos legales [1]; Salleh  Buang, ex consejero federal de la Cámara de fiscales generales; Niloufer Bhagwat, experto en Derecho Constitucional, Derecho Administrativo y Derecho Internacional; Datuk Shad Saleem Faruqi, catedrático emérito y prominente académico en el campo del Derecho; Alfred Lambremont Webre, abogado y autor de varios libros de temática política [2] y Dato’ Zakaria Yatim, juez retirado de la corte federal malaya.

El tribunal enjuiciará y evaluará las pruebas existentes en base a los hechos y a las leyes del mismo modo que se llevaría a cabo en un tribunal ordinario. Los jueces del tribunal deben ratificar que la acusación queda probada más allá de cualquier duda razonable y emitir una sentencia razonada. La sentencia, con los nombres de las personas declaradas culpables, se entregará a la Comisión del registro de criminales de guerra y se dará publicidad en todo el mundo.

La acusación para el juicio estará formada por Gurdial S. Nijar, eminente catedrático de derecho y autor de varias publicaciones de Derecho y por el catedrático de derecho Francis Boyle, abogado y especialista en Derecho Internacional en ejercicio, quienes tendrán como asesor al Sr. Avtaran Singh.

Las sesiones del Tribunal se celebraran a puertas abiertas durante los días del 19 al 22 de noviembre en la sede de la Fundación Kuala Lumpur para la Criminalización de la Guerra (KLFCW en sus siglas en inglés), sita en Jalan Perdana, Nº 88, Kuala Lumpur.

Notas de IraqSolidaridad:
1.- Autor de An Introduction to the Constitution of Malaysia, Pacifica Publications, Malasia, 3ª edición, 2007.

2.- Licenciado en Yale, entre sus libros cabe destacar:  Exopolitics: Politics, Government, and Law in the Universe, y The Levesque Cases.

Texto original en inglés en: http://www.brussellstribunal.org/KLWarCrimes2011.htm#comm

 

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