Tribunal Kuala Lumpur sobre crímenes de guerra. Primera sesión

Kuala Lumpur, 20 de noviembre de 2011

Traducido del inglés para IraqSolidaridad por Paloma Valverde

El tribunal Kuala Lumpur contra los crímenes de guerra inició su segundo día con la acusación contra George W. Bush (ex presidente de Estados Unidos) y Anthony L. Blair (ex primer ministros británico) de crímenes de guerra y crímenes contra la paz. Por primera vez se ha procedido a la acusación de crimen de guerra contra dos ex jefes de Estado según las reglas del Derecho y el debido proceso; se han escuchado los testimonios de las víctimas, y la comisión de Crímenes de guerra e Kuala Lumpur  ha investigado formalmente las acusaciones.

La acusación sólo dirimió la acusación de crimen contra la paz debido a que la duración del juicio para esta sesión se ha establecido en cuatro días. El tribunal establecerá la fecha para juzgar los delitos de torturas y crímenes de guerra.

Hoy, la acusación sigue presentando sus alegaciones con la entrega al tribunal de documentos públicos y argumentos legales basados en los precedentes y en la legalidad internacional. Durante la sesión, el tribunal formuló preguntas a la acusación en pos clarificar determinadas cuestiones y objeciones presentadas por la defensa.

El fiscal general de Reino Unido manifestó ante el tribunal que el 7 de marzo de 2003 expresó sus reservas al entonces Primer ministro británico, en conformidad con la resolución 1441[1] de Naciones Unidas, al manifestar que ésta no permitía el uso de la fuerza contra Iraq. El fiscal general mantuvo su declaración incluso años después durante la investigación Chilcot [2] en enero de 2011.

No obstante, dos días antes de la invasión de Iraq, el 17 de marzo de 2003, el fiscal general justificó el uso de la fuerza basándose en “la reactivación de la autorización del uso de la fuerza bajo las anteriores resoluciones de Naciones Unidas 678 [3] y 687 [4] interpretadas a la luz de la resolución 1441. Las resoluciones 678 y 687 son relativas al uso de la fuerza para expulsar a Iraq de Kuwait en 1990. Esas resoluciones no autorizan, bajo ningún concepto el uso de la fuerza para el desarme efectivo o el cambio de régimen en Iraq y no existe ninguna doctrina aceptada sobre la ‘reactivación’ que permita la autorización [del uso de la fuerza] en las resoluciones del Consejo de Seguridad.

La acusación argumentó que, además,  Reino Unido junto con Estados Unidos habían presentado que el cambio de régimen sería la base para el uso de la fuerza. Este punto de vista se expresó ya en 1998 cuando el presidente Clinton sugirió que Sadam Huseín tenía que ser derrocado para terminar con lo que suponía de amenaza. La ley de liberación de Iraq, aprobada en 1998 [5] declara como objetivo de la política [exterior] estadounidense [respecto a Iraq] ha de ser el derrocamiento de Sadam Huseín. A partir de entonces esa es la política exterior estadounidense oficial, que Bush y Blair han expresado en diferentes ocasiones.

Dos meses después del 11S Bush pidió a Donald Rumsfeld, el entonces secretario de Defensa, que revisara los planes de guerra establecidos contra Iraq. El 15 de septiembre de 2001, Bush declaró “[…] Una vez que hemos solucionado el asunto con Afganistán, ahora le toca a Iraq”.  Del mismo modo Blair también, tras la invasión de Iraq, afirmó que incluso si no hubiera amenaza de armas de destrucción masiva, el consideraría efectivo un cambio de régimen en Iraq. El fiscal general de Reino Unido ya había advertido el 7 de marzo de 2003 que el cambio de régimen no podría ser el objetivo de una acción militar.

La planificación y preparación siguió adelante con el trabajo dudoso o erróneo de la inteligencia para lograr su objetivo de derrocar al régimen iraquí. Los servicios secretos se centraron en la existencia de armas de destrucción masiva, que tras la invasión ya está demostrado que fue una falsedad. Los servicios secretos recibieron un doctorado sobre los planes y la política de llevar a cabo el cambio de régimen en Iraq.

En la sesión del tribunal se escuchó cómo ya en la segunda mitad de 2002 y a principios de 2003 ya se había emprendido una guerra secreta por aire contra Iraq, período en el que se produjeron 21.736 salidas de aviones que lanzaron alrededor de 125.000 kilos de bombas sobre el sur de Iraq, como medida previa para aniquilar las defensas aéreas de Iraq. Ese fue el principio de la guerra.

Estos planes y acciones de guerra continuaron sin dificultad mientras públicamente ambos acusados mentían al mundo diciendo que estaban buscando una resolución sobre la supuesta amenaza que Iraq suponía con sus armas de destrucción masiva. El proceso culminó con la aprobación de la resolución 1441 [6] para tener una excusa y emprender la invasión total de Iraq. La conducta de ambos acusados indica una clara intención de invadir Iraq para derrocar al régimen iraquí, lo que jamás fue autorizado por la resolución 1441 de Naciones Unidas.

En el caso de Nicaragua contra Estados Unidos, la Corte Internacional de la Justicia de Nicaragua (1986) declaró ilegal la doctrina del cambio de régimen y la doctrina de la intervención humanitaria. Estados Unidos con la aprobación de la Ley de liberación de Iraq va en contra de la sentencia del caso antes mencionado [7].

La responsabilidad de los individuos, incluidos los jefes de Estado por crímenes de guerra ha quedado perfectamente establecida en los juicios de Núremberg tras la Segunda Guerra Mundial. El caso más reciente de Pinochet (1999) refuerza este argumento esencial de que un jefe de Estado está sujeto a las responsabilidades correspondientes si autorizó o perpetró crímenes internacionales. Emprender una guerra internacional jamás puede calificarse de otra cosa más que de crimen.

La arrogancia de ambos acusados para llevar a sus países a una guerra y para que sus soldados asesinaran y murieran, resulta increíble. En mayo de 2011 un millón cuatrocientos mil iraquíes (1.400.000) iraquíes había sido asesinados como resultado de la guerra ilegal contra Iraq, en la que también murieron 4.770 soldados estadounidenses y 2.445 personas de otras fuerzas de coalición.

La acusación pidió al Tribunal que emitirá un veredicto de culpabilidad contra los acusados George W. Bush y Anthony L. Blair y que el Tribunal, en el ejercicio de sus potestades, de acuerdo al artículo 31 de la Carta de Kuala Lumpur de la comisión de crímenes de guerra, remitiera sus conclusiones a la Corte Penal Internacional y a otros cuerpos judiciales para que juzgaran si estos hechos son susceptibles de acciones ulteriores. Del mismo modo se solicitó al tribunal la inclusión de los nombres de los culpables, concretamente de Bush y Blair en el Registro de criminales de guerra y se hicieran públicos. La acusación dio así por terminada su intervención.

La defensa solicitó un aplazamiento para responder a la acusación y el tribunal accedió con la citación de las partes para el día siguiente a las 9:30 de la mañana (hora Malaya).

El tribunal lleva reunido en sesión abierta desde el pasado 19 de noviembre en la sede de la Fundación Kuala Lumpur para la Criminalización de la Guerra (KLFCW en sus siglas en inglés), sita en Jalan Perdana, Kuala Lumpur.

Notas de IraqSolidaridad:

1.- El texto completo de la resolución 1441 de 8 de noviembre de 1991 puede leerse en español en: http://www.cinu.org.mx/temas/iraq/doctos/1441.pdf.

2.- El 15 de junio de 2009, Gordon Brown, ex primer ministro británico,  anunció que se llevaría a cabo una investigación para identificar las lecciones que Reino Unido debía aprender de su aventura en Iraq. Oficialmente la investigación dio comienzo el 30 de julio de 2009. La investigación lleva el nombre del presidente de la comisión, Sir John Chilcot. Sobre la comisión de investigación Chilcot véase en inglés The Iraq Inquiry en:  http://www.iraqinquiry.org.uk/about.aspx.

3.- El texto íntegro de la resolución 678 de 29 de noviembre de 1990 puede leerse en español en: http://www.cinu.org.mx/temas/iraq/doctos/678.pdf.

4.- El texto completo de la resolución 687 de 8 de noviembre de 2002 puede leerse en español en:

http://daccess-dds-ny.un.org/doc/UNDOC/GEN/N02/682/29/PDF/N0268229.pdf?OpenElement.

5.- El texto íntegro de la Iraq Liberation Act puede consultarse en inglés en: http://www.iraqwatch.org/government/US/Legislation/ILA.htm.

6.- Véase nota 1.

7.- Respecto a esta sentencia hay abundante documentación que puede consultarse en español en http://www.bibliojuridica.org/libros/6/2927/4.pdf y más completa aún en inglés en: http://www.icj-cij.org/docket/index.php?p1=3&p2=3&code=nus&case=70&k=66

Texto original en inglés en: http://www.brussellstribunal.org/KLWarCrimes2011.htm#comm

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