La histórica calle de los libreros de Bagdad arrasada por buldóceres

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Ali al-Saray
Almonitor, 21 de septiembre de 2012
IraqSolidaridad, 25 de septiembre de 2012

Traducido para IraqSolidaridad por Paloma Valverde

“Yo leo, soy iraquí”

El 17 de septiembre, la policía iraquí arrasó la calle Mutanabi de Bagdad, centro neurálgico de la actividad cultural en el país y destruyó todas y cada una de las casetas que los libreros colocan en la calle, una de las más antiguas y uno de los centros culturales más preciados de la capital. La policía adujo que había destruido todos los expositores de libros “[…] para mantener el orden” [1].

Calle Mutanabi (Bagdad), 5 de abril (Foto de Mohammed Ameen para REUTERS)

Calle Mutanabi (Bagdad), 5 de abril (Foto de Mohammed Ameen para REUTERS)

Buldóceres protegidos por soldados armados irrumpieron durante la noche en la calle Mutanabi y destruyeron todas las casetas de madera que utilizan los libreros para exhibir sus libros. Los vendedores dijeron que no les habían avisado para evacuar la zona. Un testigo afirmó a al-Hayat que un enorme buldócer, junto con otro tipo de equipamiento pesado, irrumpió en la calle Mutanabi después de que las librerías estuvieran cerradas y los libros retirados de los expositores.

Al día siguiente, el ayuntamiento de Bagdad emitió un comunicado en el que informaba de que la “[…] Campaña de Bagdad pretende hacer que se cumpla la ley en la calle Mutanabi.”

El comunicado obligaba a los vendedores “[…] a ejercer su actividad sólo los viernes”. Según el ayuntamiento de Bagdad las medidas “[…] incluyen la eliminación de los expositores y la exposición de libros y publicaciones en las aceras”.

A través de altos cargos del ayuntamiento, Al Hayat ha sabido que pretenden convertir la calle Mutanabi en un mercado de animales, como Souk al-Gazal. A los libreros sólo se les permite trabajar los viernes, igual que a los vendedores de pájaros y perros.

El asalto produjo una gran conmoción en los círculos intelectuales de Iraq y ha generado una ola de quejas, que han derivado en una riada de comentarios críticos en las redes sociales y en las páginas webs contra la “actuación violenta” de los servicios de seguridad en una calle que los iraquíes consideran de gran importancia.

Los airados comentarios se refieren a la ‘doble moral’ en la actuación de las instituciones oficiales, que hacen uso de la violencia y animadversión para imponer la ley y el orden en la calle Mutanabi, mientras que grandes zonas de la capital padecen un grave deterioro de los servicios municipales.

A la mañana siguiente de los hechos, un grupo de libreros se manifestó para exigir compensaciones por los daños que les causó el ayuntamiento de Bagdad. Según Mohsen Satar, uno de los libreros afectados, el asalto limitará el comercio en la calle Mutanabi, que había aumentado en los últimos dos meses, coincidiendo con la campaña de activistas iraquíes denominada “Yo leo, soy iraquí”, que han descrito como “una iniciativa juvenil para logar el acercamiento a los libros y aumentar el número de lectores e incluir a los jóvenes que están fuera de la élite”.

El gobierno iraquí se ha encontrado con duras críticas por parte de los intelectuales por “[…] sus intentos de cercenar la actividad cultural en el país” [2].

Además el gobierno, bajo el pretexto de hacer cumplir la ley, ha tomado otras medidas que han llevado a la suspensión de las actividades culturales y sociales en Bagdad [3] y en las provincias iraquíes. Los activistas creen que la violenta puesta en  marcha de esas decisiones revela el descontento de las fuerzas políticas respecto a los movimientos cívicos en el país.

Desde el asalto, la calle [Mutanabi] ha sido testigo de una gran presencia de fuerzas de seguridad. Algunos vendedores han afirmado haber visto a los soldados colocar los expositores de libros bajo los buldóceres para que los aplastaran. Según el testimonio de Shamsji Yabar, investigador y periodista iraquí, el ayuntamiento de Bagdad afirma que está ‘haciendo cumplir’ la ley en las calles. Yabar escribió en Facebook que están destruyendo la calle e impidiendo la actividad cultural en ella.

El comité de Cultura y Prensa del Parlamento ha afirmado su intención de investigar los hechos. Batul  Hisham, parlamentario iraquí de la coalición Estado de Ley, declaró a Al Hayat que “[…] No es el momento de asaltar la calle Mutanabi y que la manera en la que se ha hecho no beneficia a la historia de la calle”.

Los intelectuales iraquíes esperan que la presión sobre las actividades cívicas en el país aumente. Creen que bajo el disfraz de la ley y la autoridad el gobierno iraquí intenta controlar a los sectores culturales y sociales y los centros de cultura en Bagdad.

Además del mercado de libros y publicaciones iraquíes, árabes y extranjeras, en la calle Mutanabi se celebran todas las semanas actos culturales que no están patrocinados por el gobierno iraquí.

Notas:
1.- Al Hayat (Pan Arab), 17 de septiembre de 2012.
2.- Véase “Freedom to socialise in conservative northern Iraq”, BBC News, 29 de Julio de 2012.
3.- Véase Ali Al-Saray, “Iraqi Nightclub Crackdown Fuels ‘Islamization’ Fears”, Almonitor, 12 de septiembre de 2012.

Texto original en inglés

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