Las fosas comunes de Maliki

Resuelto el mayor secuestro masivo de Iraq. Los funcionarios del Ministerio de Educación Superior desaparecidos tras su arresto por la policía nacional iraquí en noviembre de 2006 acabaron en una fosa común.

Dirk Adriaensens, BRussells Tribunal, 23 Octubre 2012

Traducido para IraqSolidaridad por Nadia Hindi

* Autoridad estadounidense de la ocupación: culpable. Ellos crearon, entrenaron y armaron a la policía nacional y mantenían control sobre el Ministerio del Interior, responsable de las tácticas de los escuadrones de la muerte.

* Gobierno de Nuri al-Maliki: culpable. Actuaron como títeres locales de EEUU. Aplicaron las estrategias de contrainsurgencia de EEUU, protegieron a los secuestradores e impidieron la investigación.

* Órganos de Derechos Humanos de la ONU: culpables por negligencia. Se negaron a nombrar un relator especial de derechos humanos para Iraq. Se negaron a investigar este crimen de lesa humanidad.

El 22 de octubre de 2012, Shafaq, una agencia de noticias iraquí, informa: “[…] Una fuente oficial  desveló el lunes que una fosa común fue encontrada en la zona de Sada, a las afueras de Ciudad Sadr, con los cuerpos de los funcionarios del Departamento de Misiones del Ministerio de Educación Superior e Investigación Científica desaparecidos en 2006”.

“[…] Una fuerza de seguridad encontró 16 cuerpos enterrados en una fosa común en Ciudad Sadr de Bagdad pertenecientes, según ha confesado uno de los detenidos, a los funcionarios del Departamento de Misiones del Ministerio de Educación Superior. Los informes de inteligencia disponibles certifican que los cuerpos corresponden a los funcionarios de dicho departamento secuestrados en 2006 y enterrados en una fosa común. Las autoridades competentes están llevando a cabo pruebas de ADN para confirmar la identidad de los cuerpos e informar a sus familiares”.

Resumen de los acontecimientos

El martes 14 de noviembre de 2006, sicarios paramilitares vestidos en uniformes de la policía nacional iraquí asaltaron un edificio del Ministerio de Educación situado en el barrio de Karrada en Bagdad y arrestaron a 100 empleados de dos departamentos y al rededor de 50 visitantes, de acuerdo con la lista elaborada por el Ministerio de Educación.

El ataque tuvo lugar a plena luz del día a un kilómetro de la Zona Verde en una zona que contiene centros de alta seguridad, entre ellos el departamento encargado de expedir pasaportes. Según un corresponsal de la BBC la zona de Karrada, que ocupa un istmo en el río Tigris, está “[…] bien protegida con una fuerte presencia de tropas iraquíes y varios puestos de control”. La fuerza paramilitar, entre 50 y 100 hombres aproximadamente, llegaron en una flota de unas 20-30 camionetas de camuflaje del tipo empleado por el Ministerio del Interior y establecieron rápidamente un cordón en la zona. Declararon que eran de una unidad de lucha contra la corrupción y que estaban llevando a cabo unas detenciones previstas antes de la visita del embajador de EEUU. Realizaron los arrestos de acuerdo a unas listas y tras confirmar las tarjetas de identidad de los presentes, esposaron a los detenidos, les vendaron los ojos y después les introdujeron en la parte trasera de las camionetas y en dos vehículos más grandes.

Posteriormente salieron con sus vehículos y lograron abrirse paso a través de un tráfico denso sin oposición alguna, a pesar de la supuesta presencia de un vehículo policial. Según algunos testigos, los paramilitares se dirigían a Ciudad Sadr.

El gobierno iraquí se apresuró a declarar que el número de detenidos fue mucho menor (18 guardias, 16 funcionarios y 5 visitantes) y al día siguiente afirmó que todos los detenidos habían sido puestos en libertad después de una serie de redadas policiales muy duras. Varios policías de alto nivel, entre ellos el jefe de la policía del distrito, el comandante de una brigada paramilitar de la policía nacional y otros tres oficiales, fueron detenidos para ser interrogados sobre su posible complicidad. Según un informe, un portavoz del Ministerio del Interior exigió que el directivo del comando policial “[…] asuma su responsabilidad”.

El primer ministro al-Maliki declaró que no se trataba de un caso de terrorismo sino de un conflicto entre milicias, mientras que el ministro de educación insistió en que tantos sunníes como shiíes se encontraban entre los detenidos ilegalmente. Comandantes estadounidenses dijeron que apoyarían todos los esfuerzos para liberar a los detenidos.

El Ministerio de Educación declaró al jueves siguiente que en torno a 70 de los 150 detenidos habían sido puestos en libertad y afirmó que algunos de ellos habían sido torturados (fracturas en manos y piernas), además de que han habido alegaciones de que otros habían sido asesinados.

El viernes 17 de noviembre, Mowaffak Rubiae, asesor de seguridad nacional, dijo que todos los detenidos habían sido puestos en libertad, sin embargo, un portavoz del Ministerio del Interior afirmó que todo el personal del Ministerio de Educación había sido puesto en libertad, aunque algunos de los visitantes seguían desaparecidos.

Uno de los detenidos, cuyo nombre no quiso revelar, afirmó que le habían roto el brazo durante la detención. También describió como tres guardias de seguridad habían sido asfixiados hasta la muerte y los gritos de agonía que escuchó de unos destacados académicos puestos aparte. Según el testigo los gritos cesaron repentinamente.

El testigo también dijo que no le habían liberado como resultado de una serie de redadas policiales tal como aseguró el gobierno iraquí. Sus captores le habían arrastrado a él, junto a los demás, del edificio donde les tenían retenidos, les subieron a las furgonetas de nuevo y les arrojaron en distintos lugares de Bagdad. Su relato fue corroborado por informes anteriores que indican que los captores habían vendado los ojos de los detenidos y les habían dejado en varias partes de Bagdad.

Cinco detenidos más fueron puestos en libertad el viernes. Habían sido torturados.

El sábado 18 de noviembre, el Ministerio de Educación siguió insistiendo que 66 personas más continuaban en paradero desconocido. El portavoz del Ministerio del Interior dijo que todos los detenidos habían sido puestos en libertad y el caso fue cerrado. Fuerzas conjuntas de EEUU e Iraq realizaron una redada en una mezquita de Ciudad Sadr el sábado siguiente. No se encontró a ninguno de los detenidos.

El domingo 19 de noviembre, otros cuatro detenidos fueron puestos en libertad, los cuales informaron  haber visto a un funcionario del ministerio llamado Hamid al-Jouani asesinado.

El lunes 20 de noviembre, una fuerza conjunta de EEUU e Iraq realizaron otra redada en Ciudad  Sadr. No se encontró a ninguno de los detenidos.

El Tribunal de Bruselas emitió un comunicado el 22 de noviembre de 2006: “Llamamiento a tomar acciones necesarias sobre la detención de los funcionarios iraquíes del Ministerio de Educación. El número de asesinatos está aún por determinar, mientras decenas de personas siguen retenidas ilegalmente”

El Tribunal de Bruselas exige respuestas claras tanto de las fuerzas de ocupación como de las autoridades iraquíes y formula a continuación una serie de preguntas pertinentes:

Preguntas sin respuesta

En virtud de la descripción anterior de los acontecimientos extraídos de los principales medios de comunicación (ver referencias al final) y haciendo uso de las declaraciones del gobierno y de los testigos presenciales, es evidente que el ataque contra el Ministerio del Interior se llevó a cabo en una operación militar compleja que requerir recursos específicos de inteligencia, cuidadosa preparación y un amplio entrenamiento. De hecho, cada aspecto de este ataque se ajusta a lo que cabe esperar de una operación conducida por los nuevos comandos paramilitares de la policía nacional con apoyo especializado en contrainsurgencia; armados y entrenados por EEUU, específicamente preparados para llevar a cabo operaciones de acordonamiento y búsqueda de este tipo.

Es imposible creer que ninguna fuerza, excepto las autorizadas oficialmente, puedan realizar este arriesgado asalto a plena luz del día en una de las zonas más seguras de Bagdad. Es igualmente imposible creer que ninguna fuerza, excepto las del Ministerio de Interior, pueda haber reunido una flota de camionetas de camuflaje. La identificación de los paramilitares responsables de esta atrocidad como comandos del Ministerio de Interior está totalmente confirmada por el testimonio de testigos presenciales, el cual específica que al menos algunos de los asaltantes vestían uniformes azules de camuflaje de un tipo muy recientemente introducido en los comandos de la policía nacional, específicamente destinados a prevenir que cualquier otro partido pueda hacerse pasar por comandos de la policía nacional. Los uniformes diseñados con tecnología digital se suministran por EEUU. Un portavoz del ejército de EEUU estaba tan convencido de que los uniformes no se pueden replicar, que afirmó que no era posible que los asaltantes hubieran podido vestir tales uniformes. Por supuesto, él no estuvo en la escena. Las declaraciones de los testigos presenciales contradicen sus palabras.

El hecho de que el ataque fuera realizado por las fuerzas del Ministerio del Interior ha sido, además, confirmado por Ali al-Dabbagh, portavoz del gobierno iraquí, quien aseguró que la detención masiva fue obra de milicianos infiltrados en el Ministerio del Interior.

Dado que el ataque fue llevado a cabo, casi seguro, por comandos de la policía nacional, es de imperativa necesidad que se den respuestas públicas e inmediatas a las siguientes preguntas:

– ¿Qué fuerza de la policía nacional o del Ministerio del Interior llevó a cabo la redada?

– ¿Qué autoridad dio luz verde a la incursión?

– ¿De quién consiguieron las fuerzas del Ministerio de Interior las listas de los nombres utilizadas para seleccionar a los arrestados?

– ¿Dónde estaban los asesores internacionales (Equipos Especiales de Policía de la Transición) quienes integran cada batallón de los comandos de la policía nacional y con los que trabajan diariamente?

– ¿Dónde llevaron los comandos policiales a los detenidos?

– ¿Por qué no se desplegaron inmediatamente medios aéreos de vigilancia para seguir la flota de camionetas a través del denso tráfico de Bagdad? ¿Cuántos de estos medios aéreos estaban operando en la Zona Verde y otras partes de Bagdad en ese momento?

– ¿Quién opera en el centro donde se retuvo a los detenidos?

– Si los detenidos fueron puestos en libertad como resultado de las redadas policiales, ¿por qué no hubo arrestos a gran escala y por qué el único detenido cuya declaración consta en el expediente asegura que no se produjo tal incursión de la policía?

– ¿Cuáles son los nombres de los agentes de policía detenidos para su interrogación?

– ¿Han sido acusados? y en caso afirmativo, ¿de qué se les acusa?

– ¿Por qué el Ministerio del Interior insiste en que el caso ya está cerrado, cuando el ministro de educación ha proporcionado una lista con los nombres de más detenidos, y la posterior liberación de otros detenidos demuestra que está equivocado?

– ¿Por qué el Ministro del Interior insiste en que ninguno de los detenidos murió cuando testigos afirmaron haber ver visto personas brutalmente asesinadas delante de ellos?

– ¿Cómo es que los paramilitares/milicia escuadrones de la muerte pueden operar desde el Ministerio del Interior haciendo pleno uso de los equipos de gobierno suministrados por EEUU, sin conocimiento del equipo internacional de entrenamiento y de los asesores del Ministerio del Interior?

Está absolutamente claro que, ni en este caso ni en cualquiera de los múltiples otros casos igualmente terribles en el que está mostrada la participación del Ministerio del Interior en  asesinatos extrajudiciales, se puede confiar en que el gobierno iraquí lleve a cabo cualquier tipo de investigación.  En el caso del centro de tortura de Jadiriya descubierto en noviembre de 2005, el gobierno aún tiene que hacer públicas todas las conclusiones que se prometieron. También debe tenerse en cuenta que en ese momento los funcionarios de EEUU se comprometieron a redoblar sus esfuerzos en supervisar las instalaciones de detención y las unidades de comandos policiales de Iraq, indicando que se duplicaría el número de instructores. Desde esa promesa, las ejecuciones extrajudiciales a manos de las fuerzas del Ministerio del Interior, en su mayoría dentro de los centros de detención, parecen haber aumentado de forma exponencial.

Del mismo modo, está claro que las autoridades de EEUU en Iraq no tienen interés en llevar a cabo ninguna investigación o en retener a los asesinos.

Por lo tanto, es imperativo que los equipos de investigadores internacionales asuman la tarea con la plena cooperación de las fuerzas británicas y estadounidenses. Manfred Novak, relator de la ONU para la tortura, ha manifestado su voluntad de emprender la misión. Tal misión debe estar inmediatamente respaldada por todos lo que honestamente afirmar tratar de poner fin a la violencia genocida en Iraq, y los que no apoyen dicha misión deben ser considerados cómplices de los crímenes de lesa humanidad.

No pasó nada. Ahora están muertos

Como de costumbre, nada se ha hecho, ni por las autoridades de la ocupación, ni por los organismos oficiales de Derechos Humanos de la ONU ni, desde luego, por las autoridades iraquíes.

El 27 de abril de 2011, un funcionario del gobierno iraquí dijo que éste había establecido un comité para rastrear a miles de iraquíes desaparecidos desde la invasión encabezada por EEUU en 2003. El comité gubernamental está formando por representantes de los Ministerios de Defensa (partido islámico de Da’wa), del Interior (partido Da’wa), de Seguridad Nacional (partido Da’wa), de Salud (bloque de al-Sadr), de Justicia (partido islámico de la Virtud) y de los Derechos Humanos (partido Da’wa), además de los servicios de inteligencia y de las fuerzas antiterroristas.

Muchos de estos ministerios han estado involucrados o están liderando las mismas milicias sospechosas de llevar a cabo la mayor parte de los crímenes, asesinatos extrajudiciales, incitación a  la violencia sectaria, torturas y desapariciones forzosas junto a las fuerzas de ocupación. Por lo tanto, ¿cómo se puede esperar que este comité investigue los crímenes de los que ellos mismos son responsables?

Consejo de Derechos Humanos: es hora de ACTUAR

De modo que finalmente conocemos una parte de la terrible verdad. ¿Va a reaccionar, por fin, el Consejo de Derechos Humanos y va a empezar a investigar los miles y miles de crímenes de guerra cometidos por las fuerzas de ocupación anglo-estadounidense y sus marionetas en Iraq? ¿Va a cumplir la Corte Penal Internacional con el propósito para el que fue creada: perseguir a los criminales de guerra? ¿Van a investigar el genocidio de EEUU en Iraq? ¿Por favor? ¿Después de más de un millón de muertos y millones de refugiados?

En 2013 se celebrará la conmemoración de los 10 años de ocupación de EEUU. Sería justo si éste y otros casos claros de crímenes contra la humanidad estuvieran en la agenda de los organismos internacionales de derechos humanos. Sería simplemente justo si toda la verdad de esta sucia guerra contrainsurgente fuera revelada.

2013: año de exigir responsabilidad y restaurar justicia para Iraq. ¡HAGAN ALGO! 

Dirk Adriaensens es coordinador de SOS Iraq y miembro del comité ejecutivo de BRussells Tribunal. Entre 1992 y 2003 dirigió varias delegaciones a Iraq para observar los efectos devastadores de las sanciones impuestas por la ONU. Fue miembro del Comité Internacional de  Organización del Tribunal Internacional sobre Iraq (2003-2005). Es también co-coordinador de la Campaña Global Contra el Asesinato de Académicos Iraquíes. Es co-autor de Rendez-Vous in Baghdad, EPO (1994); Cultural Cleansing in Iraq, Pluto Press, Londres (2010); Beyond Educide, Academa Press, Ghent (2012) y colabora regularmente en GlobalResearch, Truthout, The International Journal of Contemporary Iraqi Studies y otros medios de comunicación.  

 

Referencias

Cinco jefes de policías detenidos después de un secuestro masivo

Continuan en paradero desconocido los secuestrados del Ministerio de Educación de Iraq

Se encuentran con vida los rehenes después de una desesperada búsqueda de un grupo de sunníes desaparecidos en un secuestro masivo

Rehenes iraquíes “liberados por la polícia”

Iraq: los secuestrados han sido liberados

Un ministro iraquí afirma que algunos rehenes han sido torturados y asesinados

Torturados los rehenes del Ministerio en Iraq

Detención del líder sunní buscado en Iraq

EEUU advierte a Iraq contra el sectarismo

Las Fuerzas de la Coalición llevan a cabo una redada en Iraq

El derramamiento de sangre mete presión al gobierno de Iraq

La polícia iraquí cambia de formas para frustrar las falsificaciones

Nuevos uniformes para hacer frente a los asesinatos de Irak

Iraq: nuevo esfuerzo para localizar a personas desaparecidas

Iraq: la ONU pide medidas inmediatas para liberar a los trabajadores secuestrados del Ministerio de Educación

Fosa común encontrada en Ciudad Sadr

Texto original publicado el 25 de octubre de 2012 en www.brussellstribunal.org

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