El secuestro de menores crece en Iraq: Otro legado de la ocupación anglo-estadounidense

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Dirk Adriaensens, 28 de noviembre de 2012

Traducido para IraqSolidaridad y Tribunal BRussells por Paloma Valverde

“Los niños, además, son secuestrados para el lucrativo negocio de tráfico de órganos humanos”

Casi un año después de la ‘retirada’ de las tropas del ejército estadounidense, la seguridad no ha mejorado en Bagdad; las familias viven sumidas en el miedo debido al dramático incremento del número de secuestros de niños. Esos secuestros tienen distintos objetivos: algunos sirven para financiar a grupos terroristas pero a los niños, además, se les secuestra para el lucrativo negocio de tráfico de órganos humanos.

El 6 de noviembre 21 niños fueron secuestrados en diferentes lugares de Bagdad.El 6 de noviembre, 21 niños fueron secuestrados en diferentes lugares de Bagdad.

Una fuente de seguridad reveló que en un solo día, el 6 de noviembre, 21 niños resultaron secuestrados en diferentes lugares de Bagdad. “[…] Recientemente se ha producido un incremento en el número de secuestros de menores en todos los barrios bagdadíes”, afirma la fuente, que añadió que no hay números precisos, pero que en las dos últimas semanas se han producido hasta 30 secuestros de niños. Además, precisó que la mayoría de los secuestros los han perpetrado bandas de organizaciones criminales. Algunos grupos armados secuestran niños para financiar sus operaciones, especialmente Al Qaeda, porque últimamente las fuerzas de seguridad han tenido bastante éxito en despojarlos de sus recursos al evitar las donaciones desde el exterior de Iraq.

Parece que no solo los niños de las familias acaudaladas son objeto de los secuestros; muchos de ellos se han producido en los barrios periféricos y en las zonas pobres de la capital, como los barrios de al-Ubaidi, Ciudad Sáder, Bagdad al-Jadida y Abú Dishir; también en la zona de al-Kar en los distritos de al-Dura, al-Baya, al-Furat, al-Raduaniya, Abú Ghraib, al-Taji, al-Shula y Al-Hurriya.

Jamil Hasan, mando policial, declaró que de agosto a septiembre cerca de 20 niños fueron secuestrados en Bagdad, pero añadió que no se dispone de cifras concretas. Muchos de los casos no se dan a conocer porque sus familiares temen la represalia de los secuestradores.

Las sumas que abonan las familias varían entre los 20.000 [unos 15.000 euros] y los 100.000 dólares [más de 75.000 euros] en función de la situación económica de la familia, que los secuestradores conocen de antemano. Hasan aseguró que este exceso de secuestros ha convertido el hecho de un acto criminal en un fenómeno social. En algunos casos los secuestros están relacionados con las drogas.

Desde 2003, los niños han padecido secuestros en Iraq. Los niños son muchos más fáciles de mantener en cautividad, y los miembros de sus familias —e incluso las comunidades más amplias— están mucho más dispuestos a ayudar económicamente a la familia directa del niño para pagar el rescate. Dada la relativa facilidad que supone secuestrar a un niño en comparación con el secuestro de un adulto, la táctica criminal es probable que continúe.

Algunos secuestradores asesinan a la víctima inmediatamente y piden un rescate a continuación. Maulud Muhammad, un niño secuestrado, apareció en las inmediaciones del río en la zona sur de Bagdad después de que su familia pagara un rescate de 50.000 dólares [unos 35.000 euros].

Sawan al-Ubaidi, investigador social, afirma que las niñas secuestradas son violadas primero y luego asesinadas, incluso después de que la familia haya pagado el rescate. Uno de esos casos es el de Hana al-Husaini, de 12 años, secuestrada en la puerta de su casa, en el barrio bagdadí de al-Karrada. Su cuerpo fue hallado abandonado en la calle después de haber sido violada.

Algunos políticos y muchos ciudadanos creen que el secuestro de niños no es una actividad ‘espontánea’, que hay un plan político detrás de los secuestros. Asli Shubar, miembro de la comisión de derechos humanos del parlamento iraquí, está convencido de que las organizaciones terroristas están detrás de estos crímenes recurrentes y de que debe de haber un plan de elementos extranjeros detrás de este fenómeno. Esta sospecha queda reforzada por los falsos intentos y amenazas de secuestro, que ocurren de manera muy frecuente y que provocan un ambiente de terror.

Una fuente anónima del Ministerio del Interior aseguró que el asunto es mucho más grave que el hecho de unos secuestros para cobrar un rescate porque las bandas organizadas que actualmente operan en Iraq están controladas por traficantes de seres humanos y por personas que trabajan en el negocio de la prostitución. No se trata sólo de vender a las niñas para prostituirlas, es más por el negocio de órganos o bien secuestran a las niñas para dejarlas embarazadas y vender a los bebes en el mercado internacional.

Sea cual sea el motivo de los secuestradores, las consecuencias se pueden prever con facilidad: un descenso en la asistencia al colegio; los niños tienen que estar encerrados en casa; los padres viven en constante estado de temor y tienen que acompañar a los niños a cualquier sito, etc. En tales circunstancias es imposible devolver a la normalidad la vida comunitaria, y a toda una generación de niños y adolescentes les resulta imposible recibir una educación decente, pero quizás sea exactamente ésta la intención: mantener a toda la población iraquí en un constante estado de miedo y caos.

Los huérfanos iraquíes son extremadamente vulnerables y un objetivo fácil para las bandas criminales. Un reciente estudio en Iraq, publicado por la BBC el pasado 28 de noviembre, revela que entre 800.000 y un millón de niños iraquíes han perdido a sus dos progenitores. Según los trabajadores sociales, esta cifra es un cálculo conservador respecto a los cientos de niños que han crecido a la sombra de la violencia. El tremendo aumento del número de niños huérfanos ha generado una crisis social en un país en el que hay menos de 200 trabajadores sociales y psiquiatras para una población que antes era de 30 millones y que carece de leyes de protección de los menores. Responsables políticos afirman que la tan necesitada legislación al respecto está retenida por las peleas sectarias en el parlamento. Mientras tanto, esos huérfanos siguen siendo secuestrados por los traficantes de órganos o vendidos por sus órganos. Los grupos terroristas que secuestran niños los obligan a trabajar para ellos.

Los secuestros con la finalidad de obtener un rescate son moneda común en diversas partes del mundo, y algunas ciudades y países se las califica como “la capital o el país mundial del secuestro”. En 2007 ese título correspondió a Iraq (en 2006 Iraq ocupaba el segundo lugar del ranking), con una cifra estimada de 1.500 extranjeros secuestrados. En 2004, el título lo ostentó México y en 2001 Colombia, pero a pesar de que los secuestros suceden en todas partes del mundo, este fenómeno era inexistente en Iraq antes de la invasión de 2003, por lo que el gobierno estadounidense es el responsable absoluto de los secuestros que suceden en el Iraq tras la ocupación.

El secuestro es también una táctica común en la guerra contraterrorista en América latina. La reputación de la Escuela Estadounidense del Ejército de las Américas (SOA en sus siglas en inglés) quedó permanentemente manchada después de la publicación en 1996 de documentos relativos a manuales de entrenamiento. Estos manuales aportan pruebas documentadas de que los instructores de la SOA habían enseñado y defendido métodos de tortura, extorsión, secuestro y ejecución en las guerras contraterroristas. El Pentágono afirmó que los manuales contenían algunos pasajes aislados ‘reprobables’ y siguió una larga pauta de negación de los hechos argumentando que los manuales no habían sido debidamente publicados y que no representaban la política del gobierno estadounidense. Tomando en cuenta los datos históricos, esos argumentos no fueron creíbles.

En la década de 1980, la SOA se convirtió en un símbolo de la política exterior estadounidense en América Latina. Por entonces, muchos de los que se licenciaron en la SOA ya eran considerados indeseables en sus propios países por sus dirigentes o por su implicación en salvajes campañas de contrainsurgencia y violaciones atroces de los derechos humanos. La SOA era conocida en la región como la Escuela de asesinos o la Escuela de los golpistas de Estado. Los nombres de los licenciados resultan muy conocidos en América Latina: el dictador Hugo Banzer de Bolivia, quien tomó el poder en un golpe de Estado sangriento; Leopoldo Galtieri, general argentino y miembro de la Junta en la década de 1980; Roberto d’Aubuisson, dirigente de los escuadrones de la muerte salvadoreños; el general Efraín Ríos Montt, el organizador de las masacres de campesinos indígenas como dictador de Guatemala; el chileno Miguel Krassnoff, oficial de la DINA y torturador, y la lista continúa.

La Comisión de la Verdad de Naciones Unidas sobre El Salvador llegó a la conclusión de que 60 oficiales salvadoreños eran los responsables de las peores atrocidades cometidas en su país durante la guerra sucia; más de 60.000 oficiales latinoamericanos habían sido entrenados en la SOA y, como todos sabemos, muchas de esas personas fueron enviadas a Iraq a partir de 2003. Muchos miembros de las milicias iraquíes, que fueron entrenadas y armadas por esos criminales, siguen todavía paseándose libremente por las calles iraquíes. Como sus pagadores estadounidenses han abandonado el país, se han quedado sin fondos, así que ¿Por qué no conseguir algo de dinero secuestrando niños? Después de todo durante estos años de actividad salvaje de los escuadrones de la muerte se han olvidado de su moralidad.

Desde 2003, los iraquíes están aterrorizados por los secuestros de niños puesto que los invasores estadounidenses organizaron el caos y un Estado sin ley de manera deliberada con el desmantelamiento de la policía y el ejército iraquí. En octubre de 2003, Oliver Burch, director para Iraq del programa cristiano de ayuda de emergencia, afirmó que muchos iraquíes le habían informado de un alarmante incremento del número de secuestros: “[…] El desempleo es el mayor problema y la situación económica empuja a la gente a cometer crímenes. La reciente policía que se ha creado no cuenta con el respeto de la población porque está asociada con los estadounidenses que cada vez tienen un mayor rechazo en el Iraq de hoy”, afirmó y añadió que: “[…] Los llamados libertadores deberían, como mínimo, haber traído seguridad. Fueron ellos quienes hicieron posible que los ladrones se apoderaran de todo. No hicieron nada para detener el pillaje. Todo el mundo intentaba no salir de casa; si poseías un coche decente, eso podría costarte la vida”. Como consecuencia de ello, alrededor de un 50% de los niños no iban al colegio, según datos del portavoz de Save the Children en Reino Unido.

Desde entonces la prensa ha publicado mucha información sobre los secuestros, pero no se ha hecho nada para solucionar el problema y, desde luego, las fuerzas de la ocupación no han hecho nada: No se han resuelto muchos casos de secuestro, a pesar de que las autoridades iraquíes afirman que sus fuerzas de seguridad aumentan de forma gradual su capacidad para resolver el problema.

No obstante, no cabe duda de que el problema no se resolverá jamás mientras el gobierno de Iraq esté dirigido por Maliki y sus milicias. En octubre de 2010, Al Jazeera publicó algunos documentos secretos. Uno de ellos era muy revelador:
“[…] En octubre de 2006, una unidad del ejército iraquí  robó reiteradamente a una serie de vecinos de un barrio sunní del oeste de Bagdad. La unidad fue detenida el 11 de octubre y afirmaron ante quienes los detuvieron que actuaban bajo el mando del primer ministro iraquí, Nuri al-Maliki.

En los documentos filtrados por Wikileaks se puede leer: “La patrulla 1/5/6 detiene a 2X IA M1114s y a una camioneta ocupada por 17X LN con uniformes y equipamiento de la IA. Las órdenes de detención de los 17 individuos y vehículos se deben a los informes de días atrás que informaba que la patrulla 2X IA M1114 perpetraba robos en las zonas de Mansur y Washash por la lucha por el espacio del 5/6 […] Los detenidos afirmaron pertenecer a las fuerzas de seguridad bajo mando directo del primer ministro.”

La unidad parecía ser un tipo de ‘escuadrón de detenciones’ que actuaba bajo la autoridad de Maliki. Un responsable del Ministerio de Defensa apareció varias horas después y apeló a Estados Unidos para que soltaran a los hombres, afirmando que su acción estaba “[…] dirigida por el primer ministro Maliki”.

Esto es una prueba suficiente de la naturaleza criminal de las fuerzas de seguridad de Maliki y de ello hay constancia en un documento oficial.

Leila Zerrougui, representante especial para los niños en situación de conflicto armado, debe investigar con toda urgencia el incremento de los secuestros infantiles en Iraq y determinar quién es el responsables de estas gravísimas violaciones de la Convención de los Derechos del Niño de Naciones Unidas. Estados Unidos, por supuesto, no ha firmado esta Convención: para ellos los niños iraquíes son seres humanos insignificantes, pero para Iraq esos niños son el futuro.

Texto original en inglés

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