Diez años de arte en torno a la guerra de Iraq

Aish, 3 de junio de 2013

Edición de IraqSolidaridad, 11 de junio de 2013

para portada miradasSTOP nº 8, Peter Kennard y Cat Phillipps

Quizá el arte y la guerra sean, en cierto sentido, los mayores antónimos: la destrucción frente a la apertura de mundos, la violencia frente al intento de encontrar sentido. Sin embargo, arte y guerra van también inevitablemente de la mano; a lo largo de toda la historia de la creación artística muchas obras de todas las disciplinas han tenido lo bélico por eje, ya fuera para ensalzar naciones, ya para denunciar el horror o dejar testimonio de los acontecimientos.

La guerra que comenzó en Iraq en 2003, hace diez años, cuando la coalición multinacional dirigida por Estados Unidos atacó el país y lo ocupó con el pretexto de la lucha antiterrorista y la idea —posteriormente desmentida— de que sus arsenales albergaban armas de destrucción masiva, ha sido también en esta década punto de referencia para algunos artistas. Creadores iraquíes o de otros países que han querido mostrar la frustración y el dolor frente a esta guerra, con obras que reflejan el horror o suponen estrategias de resistencia al plasmarlo en lienzos, esculturas, collages, dibujos, performances o acciones artísticas de protesta.

Varias de estas propuestas se pueden recordar ahora en Geographies of War. Iraq Revisited (‘Geografía de guerra: Iraq revisado’), un catálogo que recoge el trabajo de seis artistas plásticos iraquíes y británicos que han desarrollado una mirada personal y crítica sobre el tema. El catálogo, que se puede descargar libremente, es el resultado de la exposición del mismo nombre, inaugurada en el University College de Londres la semana del décimo aniversario de la invasión de Iraq como parte delproyecto de investigación «Art and war: Responses to Iraq» (‘Arte y guerra: respuestas para Iraq’),coordinado por Alan Ingram.

En la retórica oficial de aquella guerra, iraquíes y británicos eran pueblos enfrentados. Este proyecto muestra lo contrario y recuerda que en el Reino Unido, igual que en España, los ciudadanos se posicionaron masivamente en contra de la intervención militar. Las miradas que ofrecen las obras recogidas en la muestra participan del mismo desconcierto y dolor ante el absurdo de la violencia.

Así, por ejemplo, el trabajo de Hanaa Malallah, artista iraquí que en el 2006 se vio obligada asalir de su país a causa de los enfrentamientos sectarios. En My CountryMap (‘Mapa de mi país’) la artista juega entre la figuración y la abstracción como metáfora de lo que para ella ha sido vivir la guerra de cerca, como prueba de como la materia se convierte en polvo en un segundo.

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The Enemy Within: Driving in Iraq (‘El enemigo dentro: pilotando en Iraq’) es parte de la obra expuesta por el artista Douglas Farthing, quien tras veintiséisaños de servicio en el regimiento británico de paracaidistas en países como Iraqo Afganistán decidió dejar el ejército. Esta obra realizada en tinta china muestra la visión restringida del paisaje iraquí visto desde un carro blindado, enmarcado por los pensamientos que pasan por la mente del artista/soldado.

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El catálogo también recoge la obra de Satta Hashem, que antes de cumplir los dieciocho años estaba ya luchando en las filas de la oposición al régimen de Saddam Husein. Durante las guerras de 1990 y de 2003 llevó un diario de dibujos, que le servirían de base para realizar más tarde, desde el exilio, obras como este Buhriz (el nombre de su lugar de nacimiento), una maraña de trazos que evocan un grito de horror que podría parecer una versión contemporánea e iraquí del Guernica.

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Pero este arte que se erige como respuesta a la invasión de Iraq no sabe quedarse quieto en sus murales. También se atreve a abandonar las galerías para expresar el rechazo en las calles, en Internet, en vídeos, en periódicos… STOP#8 kennardphillippses un ejemplo de esta tendencia. Los artistas y activistas británicos Peter Kennard y Cat Phillipps emplearon el excedente depapel de prensa para realizar carteles con los cuales realizaron una acción de protesta en una base aérea estadounidense. Además, filmaron todo el proceso en un vídeo que registra cómo los artistas se dedican a empapelar el perímetro de la base con sus carteles, así como la reacción del personal de seguridad y de la policía.

Esta y otras iniciativas similares se pueden exploraren la página web del proyecto «Art and war: Responses to Iraq», que intenta servir de base de datos de artistas y obras de arte producidas en respuesta a la guerra de Iraq. Pero lejos de quedarse en una mera compilación de nombres, pretende investigar sobre el proceso de participación pública en cuestiones de arte, guerra y paz, y activar debates al respecto. A través de entrevistas, estudios y crónicas se aborda el análisis de aspectos como cuáles son las respuestas ofrecidas por los artistas y las instituciones artísticas en el Reino Unido ante la invasión y posterior ocupación de Iraq: cómo surgen las obras, dónde se exhiben y cómo son recibidas por el público.

También ofrece algunas herramientas útiles para seguir tirando del hilo, como una exhaustiva cronología de las obras y actividades artísticas que han tratado la guerra de Iraq, puestas en relación con iniciativas activistas en contra del conflicto y otros proyectos relacionados.

Así, la página fija la memoria de actividades como elReel Iraq 2013, un festival sobre arte y cultura iraquí celebrado a lo largo de marzo de 2013 en varias ciudades de Reino Unido; o la iniciativa de la galería Ark Space, que organizó un encuentro de artistas iraquíes con la finalidad de crear un espacio de discusión. Otro ejemplo es el de The Mosaic Rooms, centro cultural londinense que, con el objetivo de mostrar la diversidad y riqueza creativa del mundo árabe, organizó una jornada de charlas y talleres que reunió a escritores, comisarios y artistas vinculados con Iraq. En dicha jornada se reflexionó sobre temas como el cambio de la relación del artista con su obra antes de la invasión y después de ella, o sobre el arte como herramienta para oponerse a la violencia.

Para que la opinión pública respalde una guerra, es necesaria la deshumanización del enemigo, lograr que se olvide que lo que hay más allá de los objetivos estratégicos y los daños colaterales son vidas, personas. El arte es una de las herramientas posibles para quitar los velos de estos discursos interesados y conjurar sus mensajes, una ventana abierta al dolor que subyace a esas supuestas explicaciones lógicas. El proyecto «Art and war: Responses to Iraq» se convierte así, en resumidas cuentas, en un relato alternativo de la última década en Iraq. Un relato que, como señalan los comisarios de la exposición, «da forma material a la violencia, ansiedad y ruina de la guerra, pero también eleva preguntas sobre la resistencia, la resiliencia y los sueños de paz».

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Victory Palms
Emily Johns, 2008

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