Archive for the ‘Ataques contra la población civil// Attacks against Civilians’ Category

Extracto del comunicado del Ejército de la Cofradía de la Naqshabandiya con motivo de los ataques a la población civil de Hawiya el pasado 23 de abril

25 abril, 2013

La hora decisiva de la liberación de Iraq del gobierno fantoche de Maliki, impuesto por la ocupación criminal estadounidense

La resistencia armada iraquí exige a las milicias de Maliki que se rindan o se convertirán en el blanco potencial de la resistencia iraquí

IraqSolidaridad, 25 de abril de 2011

Traducido del francés por Paloma Valverde

Imágenes de cadáveres ya identificiados en la ciudad de Hawiya, tomada ayer. (Foto Iraq Spring)

Imágenes de cadáveres ya identificados en la ciudad de Hawiya, tomada ayer. (Foto Iraq Spring)

Después de la carnicería llevada a cabo por las milicias de Maliki en la ciudad de Hawiya (al sudoeste de Kirkuk), que ya suma más de 200 víctimas entre heridos y muertos, manifestantes pacíficos iraquíes, el Ejército de la Cofradía de la Naqshabandiya, una formación de la resistencia iraquí publicó ayer el siguiente comunicado del que reproducimos lo más significativo:

“Se ha ordenado a todos los muyahidines de todo el territorio iraquí que tomen las armas. A las fuerzas de Maliki y sus aparatos de policía se les ordena lo siguiente:

-Que  abandonen inmediatamente sus cuarteles y dejen las puertas abiertas

-Que Abandonen las armas y se incorporen a la resistencia.

En caso contrario, o para aquellos que no lo cumplan, se convertirán en objetivo legítimo del fuego de la Resistencia. Con los enemigos no tendremos piedad”

Fuente original en francés con vídeo (en árabe) disponible aquí

Hawiya hoy: 150 víctimas entre muertos y heridos

23 abril, 2013

Actualización nota informativa de la CEOSI

IraqSolidaridad, 23 de abril de 2013

Imagen de Hawiya hoy, 23 de abril de 2013, a las 18h hora española

Imagen de Hawiya hoy, 23 de abril de 2013, a las 18h ( hora española)

Sin que aún haya datos contrastados, todo apunta a que ya son 150 las víctimas, entre muertos y heridos, que han sucumbido a los equipos SWAT del gobierno títere de Maliki. Se desconoce si el número de 50 muertos, barajado hasta el momento, ha podido aumentar.

Las tropas especiales de las unidades SWAT [armas y tácticas especiales] han irrumpido en el lugar en el que estaban acampados los manifestantes de Hawiya y han abierto fuego contra los civiles que allí exigían sus derechos.

Los vehículos militares  han atropellado a los heridos que no podían huir, al tiempo que daban caza a quienes sí podían hacerlo, disparando a discreción contra la multitud que huía de la carnicería que se avecinaba.

La resistencia ha intentado repeler el ataque, haciendo honor a su palabra de defender a los civiles si estos eran atacados por las fuerzas iraquíes mientras se manifestaban o llevaban a cabo cualquier tipo de protesta.

En vista de las crecientes olas de manifestaciones de los viernes que se producen en todo el país de norte a sur, a lo que se suman los días de desobediencia civil que se celebraron ayer en muchas ciudades iraquíes, parece que el desproporcionado ataque de hoy no es sino una advertencia de que el gobierno de Maliki no va a tolerar más protestas.

Uno de los mensajes que se han escuchado hoy en Hawiya ha sido: “[… ] Hoy Makili nos ha declarado la guerra, pero nosotros no vamos a parar”.

Por otra parte, la Asociación de Ulemas Musulmanes ha publicado un comunicado en el que expresa “[…] Su máximo pesar por las víctimas del valiente pueblo de Hawiya y el martirio de sus habitantes” y añade: […] Hawija ha actuado como le ha dictado su obligación: protestaron pacíficamente y exigieron sus legítimos derechos, y no se les puede culpar porque el gobierno no entienda otro lenguaje que el de la sangre”.

La CEOSI reitera su máximo apoyo a la legítima resistencia armada iraquí, de acuerdo con la legislación internacional vigente, al tiempo que expresa su firme solidaridad con las protestas de los ciudadanos iraquíes en defensa de sus derechos inalienables, así como su máxima condena de  los asesinatos perpetrados por las fuerzas armadas iraquíes que representan a un gobierno impuesto por la ocupación criminal angló-estadounidense.

Las fuerzas de seguridad iraquíes asesinan a 50 manifestantes en Hawiya

23 abril, 2013

Nota informativa de la CEOSI

 

IraqSolidaridad, 23 de abril de 2013

Nuevos helicópteros Bell 407 SCOUT de la aviación del Ejército Iraquí

Nuevos helicópteros Bell 407 SCOUT de la aviación del Ejército Iraquí

Hoy han resultado muertas Al menos 50 personas  cuando las fuerzas de seguridad han irrumpido en la acampadas de protesta pacífica en Hawiya, cerca de Kirkuk, a unos 170 kilómetros al norte de Bagdad. La resistencia ha defendido con las armas, como ya anunció al inicio de las protestas, a la población civil que pacíficamente se manifestaba.

Según las noticias procedentes del interior, la resistencia habría derribado un helicóptero y capturado dos carros de combate del gobierno títere iraquí.

El secuestro de menores crece en Iraq: Otro legado de la ocupación anglo-estadounidense

20 diciembre, 2012

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[audio http://www.iraqsolidaridad.org/audio/secuestro_menores_en_Iraq.mp3]

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Dirk Adriaensens, 28 de noviembre de 2012

Traducido para IraqSolidaridad y Tribunal BRussells por Paloma Valverde

“Los niños, además, son secuestrados para el lucrativo negocio de tráfico de órganos humanos”

Casi un año después de la ‘retirada’ de las tropas del ejército estadounidense, la seguridad no ha mejorado en Bagdad; las familias viven sumidas en el miedo debido al dramático incremento del número de secuestros de niños. Esos secuestros tienen distintos objetivos: algunos sirven para financiar a grupos terroristas pero a los niños, además, se les secuestra para el lucrativo negocio de tráfico de órganos humanos.

El 6 de noviembre 21 niños fueron secuestrados en diferentes lugares de Bagdad.El 6 de noviembre, 21 niños fueron secuestrados en diferentes lugares de Bagdad.

Una fuente de seguridad reveló que en un solo día, el 6 de noviembre, 21 niños resultaron secuestrados en diferentes lugares de Bagdad. “[…] Recientemente se ha producido un incremento en el número de secuestros de menores en todos los barrios bagdadíes”, afirma la fuente, que añadió que no hay números precisos, pero que en las dos últimas semanas se han producido hasta 30 secuestros de niños. Además, precisó que la mayoría de los secuestros los han perpetrado bandas de organizaciones criminales. Algunos grupos armados secuestran niños para financiar sus operaciones, especialmente Al Qaeda, porque últimamente las fuerzas de seguridad han tenido bastante éxito en despojarlos de sus recursos al evitar las donaciones desde el exterior de Iraq.

Parece que no solo los niños de las familias acaudaladas son objeto de los secuestros; muchos de ellos se han producido en los barrios periféricos y en las zonas pobres de la capital, como los barrios de al-Ubaidi, Ciudad Sáder, Bagdad al-Jadida y Abú Dishir; también en la zona de al-Kar en los distritos de al-Dura, al-Baya, al-Furat, al-Raduaniya, Abú Ghraib, al-Taji, al-Shula y Al-Hurriya.

Jamil Hasan, mando policial, declaró que de agosto a septiembre cerca de 20 niños fueron secuestrados en Bagdad, pero añadió que no se dispone de cifras concretas. Muchos de los casos no se dan a conocer porque sus familiares temen la represalia de los secuestradores.

Las sumas que abonan las familias varían entre los 20.000 [unos 15.000 euros] y los 100.000 dólares [más de 75.000 euros] en función de la situación económica de la familia, que los secuestradores conocen de antemano. Hasan aseguró que este exceso de secuestros ha convertido el hecho de un acto criminal en un fenómeno social. En algunos casos los secuestros están relacionados con las drogas.

Desde 2003, los niños han padecido secuestros en Iraq. Los niños son muchos más fáciles de mantener en cautividad, y los miembros de sus familias —e incluso las comunidades más amplias— están mucho más dispuestos a ayudar económicamente a la familia directa del niño para pagar el rescate. Dada la relativa facilidad que supone secuestrar a un niño en comparación con el secuestro de un adulto, la táctica criminal es probable que continúe.

Algunos secuestradores asesinan a la víctima inmediatamente y piden un rescate a continuación. Maulud Muhammad, un niño secuestrado, apareció en las inmediaciones del río en la zona sur de Bagdad después de que su familia pagara un rescate de 50.000 dólares [unos 35.000 euros].

Sawan al-Ubaidi, investigador social, afirma que las niñas secuestradas son violadas primero y luego asesinadas, incluso después de que la familia haya pagado el rescate. Uno de esos casos es el de Hana al-Husaini, de 12 años, secuestrada en la puerta de su casa, en el barrio bagdadí de al-Karrada. Su cuerpo fue hallado abandonado en la calle después de haber sido violada.

Algunos políticos y muchos ciudadanos creen que el secuestro de niños no es una actividad ‘espontánea’, que hay un plan político detrás de los secuestros. Asli Shubar, miembro de la comisión de derechos humanos del parlamento iraquí, está convencido de que las organizaciones terroristas están detrás de estos crímenes recurrentes y de que debe de haber un plan de elementos extranjeros detrás de este fenómeno. Esta sospecha queda reforzada por los falsos intentos y amenazas de secuestro, que ocurren de manera muy frecuente y que provocan un ambiente de terror.

Una fuente anónima del Ministerio del Interior aseguró que el asunto es mucho más grave que el hecho de unos secuestros para cobrar un rescate porque las bandas organizadas que actualmente operan en Iraq están controladas por traficantes de seres humanos y por personas que trabajan en el negocio de la prostitución. No se trata sólo de vender a las niñas para prostituirlas, es más por el negocio de órganos o bien secuestran a las niñas para dejarlas embarazadas y vender a los bebes en el mercado internacional.

Sea cual sea el motivo de los secuestradores, las consecuencias se pueden prever con facilidad: un descenso en la asistencia al colegio; los niños tienen que estar encerrados en casa; los padres viven en constante estado de temor y tienen que acompañar a los niños a cualquier sito, etc. En tales circunstancias es imposible devolver a la normalidad la vida comunitaria, y a toda una generación de niños y adolescentes les resulta imposible recibir una educación decente, pero quizás sea exactamente ésta la intención: mantener a toda la población iraquí en un constante estado de miedo y caos.

Los huérfanos iraquíes son extremadamente vulnerables y un objetivo fácil para las bandas criminales. Un reciente estudio en Iraq, publicado por la BBC el pasado 28 de noviembre, revela que entre 800.000 y un millón de niños iraquíes han perdido a sus dos progenitores. Según los trabajadores sociales, esta cifra es un cálculo conservador respecto a los cientos de niños que han crecido a la sombra de la violencia. El tremendo aumento del número de niños huérfanos ha generado una crisis social en un país en el que hay menos de 200 trabajadores sociales y psiquiatras para una población que antes era de 30 millones y que carece de leyes de protección de los menores. Responsables políticos afirman que la tan necesitada legislación al respecto está retenida por las peleas sectarias en el parlamento. Mientras tanto, esos huérfanos siguen siendo secuestrados por los traficantes de órganos o vendidos por sus órganos. Los grupos terroristas que secuestran niños los obligan a trabajar para ellos.

Los secuestros con la finalidad de obtener un rescate son moneda común en diversas partes del mundo, y algunas ciudades y países se las califica como “la capital o el país mundial del secuestro”. En 2007 ese título correspondió a Iraq (en 2006 Iraq ocupaba el segundo lugar del ranking), con una cifra estimada de 1.500 extranjeros secuestrados. En 2004, el título lo ostentó México y en 2001 Colombia, pero a pesar de que los secuestros suceden en todas partes del mundo, este fenómeno era inexistente en Iraq antes de la invasión de 2003, por lo que el gobierno estadounidense es el responsable absoluto de los secuestros que suceden en el Iraq tras la ocupación.

El secuestro es también una táctica común en la guerra contraterrorista en América latina. La reputación de la Escuela Estadounidense del Ejército de las Américas (SOA en sus siglas en inglés) quedó permanentemente manchada después de la publicación en 1996 de documentos relativos a manuales de entrenamiento. Estos manuales aportan pruebas documentadas de que los instructores de la SOA habían enseñado y defendido métodos de tortura, extorsión, secuestro y ejecución en las guerras contraterroristas. El Pentágono afirmó que los manuales contenían algunos pasajes aislados ‘reprobables’ y siguió una larga pauta de negación de los hechos argumentando que los manuales no habían sido debidamente publicados y que no representaban la política del gobierno estadounidense. Tomando en cuenta los datos históricos, esos argumentos no fueron creíbles.

En la década de 1980, la SOA se convirtió en un símbolo de la política exterior estadounidense en América Latina. Por entonces, muchos de los que se licenciaron en la SOA ya eran considerados indeseables en sus propios países por sus dirigentes o por su implicación en salvajes campañas de contrainsurgencia y violaciones atroces de los derechos humanos. La SOA era conocida en la región como la Escuela de asesinos o la Escuela de los golpistas de Estado. Los nombres de los licenciados resultan muy conocidos en América Latina: el dictador Hugo Banzer de Bolivia, quien tomó el poder en un golpe de Estado sangriento; Leopoldo Galtieri, general argentino y miembro de la Junta en la década de 1980; Roberto d’Aubuisson, dirigente de los escuadrones de la muerte salvadoreños; el general Efraín Ríos Montt, el organizador de las masacres de campesinos indígenas como dictador de Guatemala; el chileno Miguel Krassnoff, oficial de la DINA y torturador, y la lista continúa.

La Comisión de la Verdad de Naciones Unidas sobre El Salvador llegó a la conclusión de que 60 oficiales salvadoreños eran los responsables de las peores atrocidades cometidas en su país durante la guerra sucia; más de 60.000 oficiales latinoamericanos habían sido entrenados en la SOA y, como todos sabemos, muchas de esas personas fueron enviadas a Iraq a partir de 2003. Muchos miembros de las milicias iraquíes, que fueron entrenadas y armadas por esos criminales, siguen todavía paseándose libremente por las calles iraquíes. Como sus pagadores estadounidenses han abandonado el país, se han quedado sin fondos, así que ¿Por qué no conseguir algo de dinero secuestrando niños? Después de todo durante estos años de actividad salvaje de los escuadrones de la muerte se han olvidado de su moralidad.

Desde 2003, los iraquíes están aterrorizados por los secuestros de niños puesto que los invasores estadounidenses organizaron el caos y un Estado sin ley de manera deliberada con el desmantelamiento de la policía y el ejército iraquí. En octubre de 2003, Oliver Burch, director para Iraq del programa cristiano de ayuda de emergencia, afirmó que muchos iraquíes le habían informado de un alarmante incremento del número de secuestros: “[…] El desempleo es el mayor problema y la situación económica empuja a la gente a cometer crímenes. La reciente policía que se ha creado no cuenta con el respeto de la población porque está asociada con los estadounidenses que cada vez tienen un mayor rechazo en el Iraq de hoy”, afirmó y añadió que: “[…] Los llamados libertadores deberían, como mínimo, haber traído seguridad. Fueron ellos quienes hicieron posible que los ladrones se apoderaran de todo. No hicieron nada para detener el pillaje. Todo el mundo intentaba no salir de casa; si poseías un coche decente, eso podría costarte la vida”. Como consecuencia de ello, alrededor de un 50% de los niños no iban al colegio, según datos del portavoz de Save the Children en Reino Unido.

Desde entonces la prensa ha publicado mucha información sobre los secuestros, pero no se ha hecho nada para solucionar el problema y, desde luego, las fuerzas de la ocupación no han hecho nada: No se han resuelto muchos casos de secuestro, a pesar de que las autoridades iraquíes afirman que sus fuerzas de seguridad aumentan de forma gradual su capacidad para resolver el problema.

No obstante, no cabe duda de que el problema no se resolverá jamás mientras el gobierno de Iraq esté dirigido por Maliki y sus milicias. En octubre de 2010, Al Jazeera publicó algunos documentos secretos. Uno de ellos era muy revelador:
“[…] En octubre de 2006, una unidad del ejército iraquí  robó reiteradamente a una serie de vecinos de un barrio sunní del oeste de Bagdad. La unidad fue detenida el 11 de octubre y afirmaron ante quienes los detuvieron que actuaban bajo el mando del primer ministro iraquí, Nuri al-Maliki.

En los documentos filtrados por Wikileaks se puede leer: “La patrulla 1/5/6 detiene a 2X IA M1114s y a una camioneta ocupada por 17X LN con uniformes y equipamiento de la IA. Las órdenes de detención de los 17 individuos y vehículos se deben a los informes de días atrás que informaba que la patrulla 2X IA M1114 perpetraba robos en las zonas de Mansur y Washash por la lucha por el espacio del 5/6 […] Los detenidos afirmaron pertenecer a las fuerzas de seguridad bajo mando directo del primer ministro.”

La unidad parecía ser un tipo de ‘escuadrón de detenciones’ que actuaba bajo la autoridad de Maliki. Un responsable del Ministerio de Defensa apareció varias horas después y apeló a Estados Unidos para que soltaran a los hombres, afirmando que su acción estaba “[…] dirigida por el primer ministro Maliki”.

Esto es una prueba suficiente de la naturaleza criminal de las fuerzas de seguridad de Maliki y de ello hay constancia en un documento oficial.

Leila Zerrougui, representante especial para los niños en situación de conflicto armado, debe investigar con toda urgencia el incremento de los secuestros infantiles en Iraq y determinar quién es el responsables de estas gravísimas violaciones de la Convención de los Derechos del Niño de Naciones Unidas. Estados Unidos, por supuesto, no ha firmado esta Convención: para ellos los niños iraquíes son seres humanos insignificantes, pero para Iraq esos niños son el futuro.

Texto original en inglés

Las fosas comunes de Maliki

2 noviembre, 2012

Resuelto el mayor secuestro masivo de Iraq. Los funcionarios del Ministerio de Educación Superior desaparecidos tras su arresto por la policía nacional iraquí en noviembre de 2006 acabaron en una fosa común.

Dirk Adriaensens, BRussells Tribunal, 23 Octubre 2012

Traducido para IraqSolidaridad por Nadia Hindi

* Autoridad estadounidense de la ocupación: culpable. Ellos crearon, entrenaron y armaron a la policía nacional y mantenían control sobre el Ministerio del Interior, responsable de las tácticas de los escuadrones de la muerte.

* Gobierno de Nuri al-Maliki: culpable. Actuaron como títeres locales de EEUU. Aplicaron las estrategias de contrainsurgencia de EEUU, protegieron a los secuestradores e impidieron la investigación.

* Órganos de Derechos Humanos de la ONU: culpables por negligencia. Se negaron a nombrar un relator especial de derechos humanos para Iraq. Se negaron a investigar este crimen de lesa humanidad.

El 22 de octubre de 2012, Shafaq, una agencia de noticias iraquí, informa: “[…] Una fuente oficial  desveló el lunes que una fosa común fue encontrada en la zona de Sada, a las afueras de Ciudad Sadr, con los cuerpos de los funcionarios del Departamento de Misiones del Ministerio de Educación Superior e Investigación Científica desaparecidos en 2006”.

“[…] Una fuerza de seguridad encontró 16 cuerpos enterrados en una fosa común en Ciudad Sadr de Bagdad pertenecientes, según ha confesado uno de los detenidos, a los funcionarios del Departamento de Misiones del Ministerio de Educación Superior. Los informes de inteligencia disponibles certifican que los cuerpos corresponden a los funcionarios de dicho departamento secuestrados en 2006 y enterrados en una fosa común. Las autoridades competentes están llevando a cabo pruebas de ADN para confirmar la identidad de los cuerpos e informar a sus familiares”.

Resumen de los acontecimientos

El martes 14 de noviembre de 2006, sicarios paramilitares vestidos en uniformes de la policía nacional iraquí asaltaron un edificio del Ministerio de Educación situado en el barrio de Karrada en Bagdad y arrestaron a 100 empleados de dos departamentos y al rededor de 50 visitantes, de acuerdo con la lista elaborada por el Ministerio de Educación.

El ataque tuvo lugar a plena luz del día a un kilómetro de la Zona Verde en una zona que contiene centros de alta seguridad, entre ellos el departamento encargado de expedir pasaportes. Según un corresponsal de la BBC la zona de Karrada, que ocupa un istmo en el río Tigris, está “[…] bien protegida con una fuerte presencia de tropas iraquíes y varios puestos de control”. La fuerza paramilitar, entre 50 y 100 hombres aproximadamente, llegaron en una flota de unas 20-30 camionetas de camuflaje del tipo empleado por el Ministerio del Interior y establecieron rápidamente un cordón en la zona. Declararon que eran de una unidad de lucha contra la corrupción y que estaban llevando a cabo unas detenciones previstas antes de la visita del embajador de EEUU. Realizaron los arrestos de acuerdo a unas listas y tras confirmar las tarjetas de identidad de los presentes, esposaron a los detenidos, les vendaron los ojos y después les introdujeron en la parte trasera de las camionetas y en dos vehículos más grandes.

Posteriormente salieron con sus vehículos y lograron abrirse paso a través de un tráfico denso sin oposición alguna, a pesar de la supuesta presencia de un vehículo policial. Según algunos testigos, los paramilitares se dirigían a Ciudad Sadr.

El gobierno iraquí se apresuró a declarar que el número de detenidos fue mucho menor (18 guardias, 16 funcionarios y 5 visitantes) y al día siguiente afirmó que todos los detenidos habían sido puestos en libertad después de una serie de redadas policiales muy duras. Varios policías de alto nivel, entre ellos el jefe de la policía del distrito, el comandante de una brigada paramilitar de la policía nacional y otros tres oficiales, fueron detenidos para ser interrogados sobre su posible complicidad. Según un informe, un portavoz del Ministerio del Interior exigió que el directivo del comando policial “[…] asuma su responsabilidad”.

El primer ministro al-Maliki declaró que no se trataba de un caso de terrorismo sino de un conflicto entre milicias, mientras que el ministro de educación insistió en que tantos sunníes como shiíes se encontraban entre los detenidos ilegalmente. Comandantes estadounidenses dijeron que apoyarían todos los esfuerzos para liberar a los detenidos.

El Ministerio de Educación declaró al jueves siguiente que en torno a 70 de los 150 detenidos habían sido puestos en libertad y afirmó que algunos de ellos habían sido torturados (fracturas en manos y piernas), además de que han habido alegaciones de que otros habían sido asesinados.

El viernes 17 de noviembre, Mowaffak Rubiae, asesor de seguridad nacional, dijo que todos los detenidos habían sido puestos en libertad, sin embargo, un portavoz del Ministerio del Interior afirmó que todo el personal del Ministerio de Educación había sido puesto en libertad, aunque algunos de los visitantes seguían desaparecidos.

Uno de los detenidos, cuyo nombre no quiso revelar, afirmó que le habían roto el brazo durante la detención. También describió como tres guardias de seguridad habían sido asfixiados hasta la muerte y los gritos de agonía que escuchó de unos destacados académicos puestos aparte. Según el testigo los gritos cesaron repentinamente.

El testigo también dijo que no le habían liberado como resultado de una serie de redadas policiales tal como aseguró el gobierno iraquí. Sus captores le habían arrastrado a él, junto a los demás, del edificio donde les tenían retenidos, les subieron a las furgonetas de nuevo y les arrojaron en distintos lugares de Bagdad. Su relato fue corroborado por informes anteriores que indican que los captores habían vendado los ojos de los detenidos y les habían dejado en varias partes de Bagdad.

Cinco detenidos más fueron puestos en libertad el viernes. Habían sido torturados.

El sábado 18 de noviembre, el Ministerio de Educación siguió insistiendo que 66 personas más continuaban en paradero desconocido. El portavoz del Ministerio del Interior dijo que todos los detenidos habían sido puestos en libertad y el caso fue cerrado. Fuerzas conjuntas de EEUU e Iraq realizaron una redada en una mezquita de Ciudad Sadr el sábado siguiente. No se encontró a ninguno de los detenidos.

El domingo 19 de noviembre, otros cuatro detenidos fueron puestos en libertad, los cuales informaron  haber visto a un funcionario del ministerio llamado Hamid al-Jouani asesinado.

El lunes 20 de noviembre, una fuerza conjunta de EEUU e Iraq realizaron otra redada en Ciudad  Sadr. No se encontró a ninguno de los detenidos.

El Tribunal de Bruselas emitió un comunicado el 22 de noviembre de 2006: “Llamamiento a tomar acciones necesarias sobre la detención de los funcionarios iraquíes del Ministerio de Educación. El número de asesinatos está aún por determinar, mientras decenas de personas siguen retenidas ilegalmente”

El Tribunal de Bruselas exige respuestas claras tanto de las fuerzas de ocupación como de las autoridades iraquíes y formula a continuación una serie de preguntas pertinentes:

Preguntas sin respuesta

En virtud de la descripción anterior de los acontecimientos extraídos de los principales medios de comunicación (ver referencias al final) y haciendo uso de las declaraciones del gobierno y de los testigos presenciales, es evidente que el ataque contra el Ministerio del Interior se llevó a cabo en una operación militar compleja que requerir recursos específicos de inteligencia, cuidadosa preparación y un amplio entrenamiento. De hecho, cada aspecto de este ataque se ajusta a lo que cabe esperar de una operación conducida por los nuevos comandos paramilitares de la policía nacional con apoyo especializado en contrainsurgencia; armados y entrenados por EEUU, específicamente preparados para llevar a cabo operaciones de acordonamiento y búsqueda de este tipo.

Es imposible creer que ninguna fuerza, excepto las autorizadas oficialmente, puedan realizar este arriesgado asalto a plena luz del día en una de las zonas más seguras de Bagdad. Es igualmente imposible creer que ninguna fuerza, excepto las del Ministerio de Interior, pueda haber reunido una flota de camionetas de camuflaje. La identificación de los paramilitares responsables de esta atrocidad como comandos del Ministerio de Interior está totalmente confirmada por el testimonio de testigos presenciales, el cual específica que al menos algunos de los asaltantes vestían uniformes azules de camuflaje de un tipo muy recientemente introducido en los comandos de la policía nacional, específicamente destinados a prevenir que cualquier otro partido pueda hacerse pasar por comandos de la policía nacional. Los uniformes diseñados con tecnología digital se suministran por EEUU. Un portavoz del ejército de EEUU estaba tan convencido de que los uniformes no se pueden replicar, que afirmó que no era posible que los asaltantes hubieran podido vestir tales uniformes. Por supuesto, él no estuvo en la escena. Las declaraciones de los testigos presenciales contradicen sus palabras.

El hecho de que el ataque fuera realizado por las fuerzas del Ministerio del Interior ha sido, además, confirmado por Ali al-Dabbagh, portavoz del gobierno iraquí, quien aseguró que la detención masiva fue obra de milicianos infiltrados en el Ministerio del Interior.

Dado que el ataque fue llevado a cabo, casi seguro, por comandos de la policía nacional, es de imperativa necesidad que se den respuestas públicas e inmediatas a las siguientes preguntas:

– ¿Qué fuerza de la policía nacional o del Ministerio del Interior llevó a cabo la redada?

– ¿Qué autoridad dio luz verde a la incursión?

– ¿De quién consiguieron las fuerzas del Ministerio de Interior las listas de los nombres utilizadas para seleccionar a los arrestados?

– ¿Dónde estaban los asesores internacionales (Equipos Especiales de Policía de la Transición) quienes integran cada batallón de los comandos de la policía nacional y con los que trabajan diariamente?

– ¿Dónde llevaron los comandos policiales a los detenidos?

– ¿Por qué no se desplegaron inmediatamente medios aéreos de vigilancia para seguir la flota de camionetas a través del denso tráfico de Bagdad? ¿Cuántos de estos medios aéreos estaban operando en la Zona Verde y otras partes de Bagdad en ese momento?

– ¿Quién opera en el centro donde se retuvo a los detenidos?

– Si los detenidos fueron puestos en libertad como resultado de las redadas policiales, ¿por qué no hubo arrestos a gran escala y por qué el único detenido cuya declaración consta en el expediente asegura que no se produjo tal incursión de la policía?

– ¿Cuáles son los nombres de los agentes de policía detenidos para su interrogación?

– ¿Han sido acusados? y en caso afirmativo, ¿de qué se les acusa?

– ¿Por qué el Ministerio del Interior insiste en que el caso ya está cerrado, cuando el ministro de educación ha proporcionado una lista con los nombres de más detenidos, y la posterior liberación de otros detenidos demuestra que está equivocado?

– ¿Por qué el Ministro del Interior insiste en que ninguno de los detenidos murió cuando testigos afirmaron haber ver visto personas brutalmente asesinadas delante de ellos?

– ¿Cómo es que los paramilitares/milicia escuadrones de la muerte pueden operar desde el Ministerio del Interior haciendo pleno uso de los equipos de gobierno suministrados por EEUU, sin conocimiento del equipo internacional de entrenamiento y de los asesores del Ministerio del Interior?

Está absolutamente claro que, ni en este caso ni en cualquiera de los múltiples otros casos igualmente terribles en el que está mostrada la participación del Ministerio del Interior en  asesinatos extrajudiciales, se puede confiar en que el gobierno iraquí lleve a cabo cualquier tipo de investigación.  En el caso del centro de tortura de Jadiriya descubierto en noviembre de 2005, el gobierno aún tiene que hacer públicas todas las conclusiones que se prometieron. También debe tenerse en cuenta que en ese momento los funcionarios de EEUU se comprometieron a redoblar sus esfuerzos en supervisar las instalaciones de detención y las unidades de comandos policiales de Iraq, indicando que se duplicaría el número de instructores. Desde esa promesa, las ejecuciones extrajudiciales a manos de las fuerzas del Ministerio del Interior, en su mayoría dentro de los centros de detención, parecen haber aumentado de forma exponencial.

Del mismo modo, está claro que las autoridades de EEUU en Iraq no tienen interés en llevar a cabo ninguna investigación o en retener a los asesinos.

Por lo tanto, es imperativo que los equipos de investigadores internacionales asuman la tarea con la plena cooperación de las fuerzas británicas y estadounidenses. Manfred Novak, relator de la ONU para la tortura, ha manifestado su voluntad de emprender la misión. Tal misión debe estar inmediatamente respaldada por todos lo que honestamente afirmar tratar de poner fin a la violencia genocida en Iraq, y los que no apoyen dicha misión deben ser considerados cómplices de los crímenes de lesa humanidad.

No pasó nada. Ahora están muertos

Como de costumbre, nada se ha hecho, ni por las autoridades de la ocupación, ni por los organismos oficiales de Derechos Humanos de la ONU ni, desde luego, por las autoridades iraquíes.

El 27 de abril de 2011, un funcionario del gobierno iraquí dijo que éste había establecido un comité para rastrear a miles de iraquíes desaparecidos desde la invasión encabezada por EEUU en 2003. El comité gubernamental está formando por representantes de los Ministerios de Defensa (partido islámico de Da’wa), del Interior (partido Da’wa), de Seguridad Nacional (partido Da’wa), de Salud (bloque de al-Sadr), de Justicia (partido islámico de la Virtud) y de los Derechos Humanos (partido Da’wa), además de los servicios de inteligencia y de las fuerzas antiterroristas.

Muchos de estos ministerios han estado involucrados o están liderando las mismas milicias sospechosas de llevar a cabo la mayor parte de los crímenes, asesinatos extrajudiciales, incitación a  la violencia sectaria, torturas y desapariciones forzosas junto a las fuerzas de ocupación. Por lo tanto, ¿cómo se puede esperar que este comité investigue los crímenes de los que ellos mismos son responsables?

Consejo de Derechos Humanos: es hora de ACTUAR

De modo que finalmente conocemos una parte de la terrible verdad. ¿Va a reaccionar, por fin, el Consejo de Derechos Humanos y va a empezar a investigar los miles y miles de crímenes de guerra cometidos por las fuerzas de ocupación anglo-estadounidense y sus marionetas en Iraq? ¿Va a cumplir la Corte Penal Internacional con el propósito para el que fue creada: perseguir a los criminales de guerra? ¿Van a investigar el genocidio de EEUU en Iraq? ¿Por favor? ¿Después de más de un millón de muertos y millones de refugiados?

En 2013 se celebrará la conmemoración de los 10 años de ocupación de EEUU. Sería justo si éste y otros casos claros de crímenes contra la humanidad estuvieran en la agenda de los organismos internacionales de derechos humanos. Sería simplemente justo si toda la verdad de esta sucia guerra contrainsurgente fuera revelada.

2013: año de exigir responsabilidad y restaurar justicia para Iraq. ¡HAGAN ALGO! 

Dirk Adriaensens es coordinador de SOS Iraq y miembro del comité ejecutivo de BRussells Tribunal. Entre 1992 y 2003 dirigió varias delegaciones a Iraq para observar los efectos devastadores de las sanciones impuestas por la ONU. Fue miembro del Comité Internacional de  Organización del Tribunal Internacional sobre Iraq (2003-2005). Es también co-coordinador de la Campaña Global Contra el Asesinato de Académicos Iraquíes. Es co-autor de Rendez-Vous in Baghdad, EPO (1994); Cultural Cleansing in Iraq, Pluto Press, Londres (2010); Beyond Educide, Academa Press, Ghent (2012) y colabora regularmente en GlobalResearch, Truthout, The International Journal of Contemporary Iraqi Studies y otros medios de comunicación.  

 

Referencias

Cinco jefes de policías detenidos después de un secuestro masivo

Continuan en paradero desconocido los secuestrados del Ministerio de Educación de Iraq

Se encuentran con vida los rehenes después de una desesperada búsqueda de un grupo de sunníes desaparecidos en un secuestro masivo

Rehenes iraquíes “liberados por la polícia”

Iraq: los secuestrados han sido liberados

Un ministro iraquí afirma que algunos rehenes han sido torturados y asesinados

Torturados los rehenes del Ministerio en Iraq

Detención del líder sunní buscado en Iraq

EEUU advierte a Iraq contra el sectarismo

Las Fuerzas de la Coalición llevan a cabo una redada en Iraq

El derramamiento de sangre mete presión al gobierno de Iraq

La polícia iraquí cambia de formas para frustrar las falsificaciones

Nuevos uniformes para hacer frente a los asesinatos de Irak

Iraq: nuevo esfuerzo para localizar a personas desaparecidas

Iraq: la ONU pide medidas inmediatas para liberar a los trabajadores secuestrados del Ministerio de Educación

Fosa común encontrada en Ciudad Sadr

Texto original publicado el 25 de octubre de 2012 en www.brussellstribunal.org

Estados Unidos destruyó deliberadamente el sistema de canalización de agua de Iraq

25 septiembre, 2012

Traducido para IraqSolidaridad por Nadia Hindi

Global Research, 29 de agosto de 2001

Este documento que reproducimos a continuación fue escrito hace casi 12 años pero su terrible vigencia nos ha impulsado a reproducirlo nuevamente. Este artículo demuestra en base a documentos oficiales estadounidenses cómo ese país deliberadamente pretendió con las sanciones (y después con la guerra) diezmar a la población iraquí con una muerte lenta y de máximo sufrimiento para los niños iraquíes: la imposibilidad de que la población iraquí dispusiera de agua potable. Veinte años después del inicio de las sanciones criminales contra Iraq, la población sigue muriendo por falta de agua potable.
IraqSolidaridad, 2 de septiembre de 2012

“El primer documento ‘Defectos del sistema de tratamiento de agua iraquí’, data del 22 de enero de 1991. Habla de cómo las sanciones impedirán a Iraq suministrar agua potable a su población.”

Thomas J. Nagy

Global Research, 29 de agosto de 2001

En septiembre de 2001, Thomas Nagy, reveló la existencia de documentos de los servicios secretos estadounidenses que “[…] demostraban más allá de toda duda que en contravención de las Convenciones de Ginebra, el gobierno estadounidense, de forma intencionada, utilizó las sanciones contra Iraq para destruir el sistema de canalización de agua tras la Guerra del Golfo.

“[…] Estados Unidos sabía el coste que los civiles iraquíes, especialmente los niños, pagarían y, de todas maneras, siguió adelante. El 12 de mayo de 1996 se dieron a conocer algunas de las espantosas consecuencias de esta política, cuando el programa 60 minutos de la CBSNews informó de que alrededor de medio millón de niños iraquíes habían muerto como consecuencia de las sanciones impuestas por Estados Unidos. Este hecho llevó a la infame respuesta que dio Madeleine Albright, la entonces secretaria de Estado, ante la pregunta “¿Mereció la pena?” Su respuesta fue: “[…] Creemos que el precio ha merecido la pena”. Con posterioridad, Albright pidió disculpas, no por la política asesina, de la cual ella misma era parcialmente responsable, sino por el hecho de que su respuesta ante la pregunta mencionada “[…] agravó nuestros problemas de relaciones públicas” en Oriente Próximo.

La reacción en Estados Unidos fue que su comentario “[…] no se tomó en cuenta”. Subsiguientemente en 2003, Estados Unidos invadió Iraq utilizando la estrategia de “rápido dominio” (más conocida como operación ‘Conmoción y Pavor’). El objetivo de esta estrategia era “paralizar” al enemigo, seguir con la destrucción de “[…] los medios de comunicación, el transporte, la producción de alimentos, la canalización de aguas y otros aspectos de la infraestructura”. Uno de los objetivos de la campaña de bombardeos que llevó a la invasión de Iraq fue la red eléctrica, lo que supuso la imposibilidad de que el país potabilizara el agua. [1]

Este relevante estudio, realizado por el profesor Nagy, estuvo entre los primeros artículos que Global Research publicó. Formaba parte del lanzamiento del sitio web. El artículo data del 29 de agosto de 2001.

El primer documento “Defectos del sistema de tratamiento de agua iraquí”, que data del 22 de enero de 1991, habla de cómo las sanciones impedirán a Iraq suministrar agua potable a su población.

Iraq depende de la importación de equipamiento especializado y de algunos productos químicos para potabilizar el agua, un agua altamente mineralizada y con frecuencia casi salina”, indica el documento. “[…] Sin disponer de suministros nacionales, tanto para el tratamiento de agua como para reponer algunos productos químicos esenciales, Iraq seguirá intentado violar las sanciones de Naciones Unidas para importar productos esenciales. El no tener asegurado el suministro de estos productos provocará que la mayor parte de la población no tenga agua potable lo que, a su vez, provocará el aumento de las enfermedades, sino una epidemia.

El documento da a conocer una gran cantidad de detalles técnicos sobre las fuentes y las reservas de agua de Iraq. La calidad del agua no tratada “[…] por lo general es pobre”, y beber ese agua “[…] podría producir diarrea”, afirma el informe, el cual señala que los ríos de Iraq “[…] contienen materiales biológicos, contaminantes y están llenos de bacterias. A menos que se purifique el agua con cloro, se podrían producir epidemias de enfermedades tales como cólera, hepatitis y tifus”.

El documento señala que la importación de cloro “[…] está sujeta a embargo” debido a las sanciones. “[…] Informes recientes indican que las reservas de cloro son extremadamente bajas”.

La alimentación y los medicamentos también resultarán afectados, afirma el documento. “[…] Las plantas de procesamiento de alimentos, de componentes electrónicos y, particularmente las farmacéuticas, precisan de agua extremadamente pura, es decir libre de cualquier contaminante biológico”, afirma el informe.

El documento indica las posibles contramedidas que Iraq podría adoptar para la obtención de agua potable, a pesar de las sanciones.

Lógicamente, Iraq podría llevar agua desde las reservas en las montañas hacia las zonas urbanas, pero la capacidad de obtener cantidades significativas “[…] es extremadamente limitada”, según afirma el documento. “[…] La cantidad de tuberías disponible, y la carencia de estaciones desde donde bombear el agua, limitarían la construcción de tuberías hasta esas reservas. Además, sin una debida purificación con cloro, el agua contendría contaminantes biológicos. Algunos acaudalados iraquíes podrían cubrir sus necesidades mínimas de agua de buena calidad proveniente de las fuentes de agua del norte de Iraq. Si se hierve, el agua se puede consumir con seguridad. Los iraquíes más pobres y las industrias que requieren una gran cantidad de agua depurada no serían capaces de cubrir sus necesidades.

El informe también indica la posibilidad de que los iraquíes utilicen el agua de la lluvia. Las precipitaciones suceden en Iraq durante el invierno y la primavera, pero eso ocurre básicamente en las montañas del norte, afirma el informe. Lluvias esporádicas, a veces lluvias fuertes, caen sobre las planicies, pero Iraq no puede depender de la lluvia para tener agua potable.

Como alternativa, Iraq podría intentar convencer a Naciones Unidas o a determinados países para que los productos de tratamiento de agua queden exentos de las sanciones por razones humanitarias, señala el documento. Es probable también que Iraq intente comprar suministros  utilizando a países amigos como escudo. Si estos intentos fracasan, las alternativas de Iraq no serían suficientes para cubrir las necesidades nacionales.

Con palabras crudas, el documento detalla lo que le aguarda al país: “[…] Iraq sufrirá una creciente escasez de agua potable debido a la falta de productos químicos necesarios y de membranas de desalinización. Probablemente haya incidencias de enfermedades, incluidas posibles epidemias, a menos que la población tenga cuidado de hervir el agua”.

El documento ofrece un calendario para la destrucción de la canalización de agua de Iraq. “[…] En general, la capacidad de Iraq de tratamiento del agua sufrirá un lento declive, en lugar de una parada brusca” y añade “[…] aunque Iraq ya está experimentando una pérdida de su capacidad del tratamiento de agua, es probable que lleve al menos seis meses (hasta junio de 1991) para que el sistema esté destruido al completo”.

Este documento, que no fue publicado en 1995, a pesar de estar parcialmente desclasificado, se puede encontrar en la página web del Pentágono.

Di a conocer este documento el pasado otoño, sin embargo, los medios de comunicación le prestaron poca atención. Los únicos periodistas, de los que yo tengo conocimiento, que han escrito extensas crónicas basadas en el documento son Felicity Arbuthnot, quién reveló el caso en el Sunday Herald of Scotland y Charlie Reese de Orlando Sentinel quien hizo el seguimiento).

Recientemente me he encontrado con otros documentos de la DIA [2] que confirman el seguimiento del Pentágono de la destrucción de la canalización de agua en Iraq. Estos documentos no han sido publicados hasta ahora.

El primer informe de este lote de documentos se denomina “Información de enfermedades” también con fecha del 22 de enero de 1991. La parte superior dice:

“Asunto: efecto del bombardeo sobre la presencia de enfermedades en Bagdad. El análisis es contundente. El aumento de enfermedades es atribuible a la degradación de la medicina preventiva, de la eliminación de residuos, de la purificación y distribución del agua y de la electricidad además de a la disminución de la capacidad del control de los brotes de enfermedades. Cualquier área urbana de Iraq que haya estado expuesta a daños en la infraestructura de canalización de agua sufrirá problemas similares”.

A continuación, el documento procede a detallar los posibles brotes. Menciona “diarrea aguda” provocada por bacterias tales como E. coli, shigella y salmonella o por protozoos tales como la giardia que afectarían “especialmente a los niños” o por el rotavirus que también afectaría “especialmente a los niños”, frase que resaltan entre paréntesis. También cita la posibilidad de “brotes de fiebre tifoidea y el cólera”.

El documento advierte que el gobierno iraquí puede “culpar a EEUU por problemas de salud pública a causa del conflicto militar”.

El segundo documento de la DIA “Brotes de enfermedades en Iraq” tiene fecha del 21 de febrero de 1990, pero el año es claramente un error tipográfico ya que debería ser de 1991. Dice lo siguiente:

“[…] Las condiciones son favorables a los brotes de enfermedades contagiosas, especialmente en grandes áreas urbanas afectadas por los bombardeos de la Coalición” y añade “[…] La prevalencia de enfermedades infecciosas en las principales zonas urbanas iraquíes objeto de los bombardeos de la Coalición (Bagdad, Basora) ha aumentado sin dudas desde el inicio de la Tormenta del Desierto… Los problemas de salud pública actuales son atribuibles a la reducción de la medicina preventiva normal y a la reducción de la eliminación de residuos, depuración y distribución del agua, electricidad, además de la disminución de la capacidad de control de los brotes de enfermedad”

Este documento enumera las enfermedades con más probabilidad de aparecer durante los próximos 60 y 90 días (orden descendente): las enfermedades diarreicas (especialmente en niños); enfermedades respiratorias agudas (resfriados y gripe); fiebre tifoidea; hepatitis A (especialmente en niños); sarampión; difteria; tos ferina (especialmente en niños); meningitis, incluida la meningocócica (especialmente en niños) y cólera (menos probable).

Al igual que el documento anterior, éste advierte que el gobierno iraquí podría “[…] hacer propaganda del aumento de las enfermedades endémicas”.

El tercer documento de esta serie, “Los problemas médicos en Iraq”, tiene fecha del 15 de marzo de 1991 y dice así:

“[…] Las enfermedades contagiosas en Bagdad están más extendidas de lo que suele apreciarse durante esta época del año y tiene su relación en las malas condiciones sanitarias (canalización de agua contaminada y una eliminación de aguas residuales inadecuada) como resultado de la guerra. De acuerdo con UNICEF y el informe de la Organización Mundial de la Salud, la cantidad de agua potable es inferior al cinco por ciento del suministro inicial. No hay agua operativa ni plantas de tratamiento de aguas residuales, y la incidencia de la diarrea es cuatro veces superior a los niveles normales. Asimismo, las infecciones respiratorias van en aumento. Los niños en particular se han visto afectados por estas enfermedades.”

Quizás, para ilustrarlo en más detalle, el documento prosigue:

“[…] Hay indicios de que la situación está mejorando y de que la población está haciendo frente a las malas condiciones”, pero añade “[…] las condiciones en Bagdad siguen siendo favorables a los brotes de las enfermedades contagiosas”.

En el cuarto documento “Situación de las enfermedades en los campamentos de refugiados”, fechado en mayo de 1991, puede leerse:

“[…] El cólera y el sarampión han aparecido en los campamentos de refugiados. Otras enfermedades infecciosas se extenderán a causa del tratamiento inadecuado del agua y al deficiente saneamiento”.

El motivo de este brote se indica claramente otra vez que “[…] las principales causas de las enfermedades infecciosas, la diarrea, la disentería, y los problemas respiratorios graves son la falta de saneamiento y el agua sucia. Estas enfermedades afligen principalmente a ancianos y a niños”.

El quinto documento, “Condiciones de salud en Iraq”, de junio de 1991 sigue estando prácticamente inaccesible. Lo único que he podido extraer de él es que la DIA envió a una fuente “[…] para evaluar las condiciones de salud y determinar las necesidades médicas más importantes de Iraq”. La fuente observó que el sistema médico iraquí sufría de un desorden considerable, y que “[…] las instalaciones médicas han sido ampliamente saqueadas y los suministros de casi todos los medicamentos escasean de forma alarmante”.

Sobre un campamento de refugiados, el documento dice que “[…] al menos un 80% de la población padece diarrea”. En este mismo campamento, llamado Cukurca, “[…] han irrumpido el cólera, la hepatitis B y el sarampión”.

El Kwashiorkor [3], enfermedad provocada por una deficiencia proteica ha sido detectado “[…] por primera vez en Iraq”, añade el documento.

“[…] La gastroenteritis ha matado a niños (…) En el sur, el 80% de los fallecidos fueron niños (con la excepción de la ciudad de Amara, donde los niños componían el 60% de los fallecidos)”.

El último documento, “Iraq: evaluación de la salud actual. Amenazas y capacidades”, tiene fecha del 15 de noviembre de 1991. Este documento trata la responsabilidad de los daños de forma distinta y así es como comienza: “[…] El restablecimiento de los servicios de salud pública de Iraq y la escasez de material médico importante siguen dominando la preocupación internacional. Ambas cuestiones han sido aparentemente explotadas por Saddam Hussein en un intento de mantener con firmeza a la opinión pública contra EEUU y sus aliados de la Coalición, y para dirigir la culpa lejos del gobierno iraquí”.

En el documento se minimiza la magnitud de los daños. Aunque la incidencia de las enfermedades infeccionas en todo el país es mayor de lo que lo era antes de la Guerra del Golfo, los niveles no son tan catastróficos como algunos grupos pronostican. El régimen iraquí seguirá explotando los datos de incidencia de enfermedades para sus propios fines políticos.

Asimismo, el documento culpabiliza a Saddam Husseín: “[…] La escasez de suministros médicos de Iraq son el resultado del acopio de los suministros por el gobierno central, la distribución selectiva y la explotación de los recursos médicos de socorro nacionales e internacionales”. Y además añade: “[…] La reanudación de los programas de salud pública… dependen completamente del gobierno iraquí”.

Tal y como estos documentos demuestran, EEUU sabía que las sanciones tendrían la capacidad de devastar el sistema de tratamiento del agua de Iraq y sabía cuáles serían las consecuencias: Aumento de los brotes de enfermedad y altas tasas de mortalidad infantil.

EEUU estaba más preocupado por la pesadilla de las relaciones públicas que por la pesadilla real que las sanciones supusieron y aún suponen para los inocentes iraquíes.

La Convención de Ginebra es completamente clara al respecto. El artículo 54 del protocolo de 1979, relativo a la Protección de las víctimas de conflictos armados internacionales, establece que: “[…] Se prohíbe atacar, destruir, sustraer o inutilizar los bienes indispensables para la supervivencia de la población civil, tales como productos alimenticios, cultivos, ganado, instalaciones y suministros de agua potable y obras de riego, con el fin especifico de privar a la población civil o a la parte enemiga, de su sustento, fuere cual fuere el motivo, ya sea por causar hambre entre los civiles o por provocar su desplazamiento o por cualquier otro motivo”.

Sin embargo, eso es precisamente lo que hizo el gobierno de EEUU con premeditación y alevosía. Ha destruido, eliminado o inutilizado las instalaciones de agua potable de Iraq y su canalización. Las sanciones impuestas durante casi 13 años, en gran parte debido a la insistencia de EEUU, constituye una violación de la Convención de Ginebra, lo que equivale a una intento sistemático para, en palabras de la DIA, “[…] degradar completamente” los recursos de agua en Iraq.

Durante la última década, Washington amplió el número de víctimas mediante su persistente negativa a que Iraq importe los pocos productos químicos y equipamiento necesarios para la limpieza de sus suministros de agua.

El pasado verano, Tony Hall, representante demócrata de Ohio, escribió a la entonces Secretaria de Estado, Madeleine Albright, “[…] acerca de los profundos efectos del creciente deterioro de la canalización de agua y de los sistemas de saneamiento de Iraq sobre la salud de sus hijos”.

Hall escribió: “[…] Las enfermedades diarreicas, principal asesino de los niños menores de cinco años, han alcanzado proporciones epidémicas con una incidencia cuatro veces más frecuente que las de 1990 (…) La suspensión de los contratos del sector del saneamiento del agua es el principal motivo del aumento de las enfermedades y de la mortalidad. De los 18 contratos, todos excepto uno han sido suspendidos por el gobierno de EEUU. Estos contratos son para la compra de productos químicos de purificación, cloradores, bombas de dosificación de sustancias químicas, tanques de agua y otros equipos (…) Les insto a sopesar su decisión en contra de la enfermedad y la muerte, resultado inevitable de la carencia de agua potable y de unos niveles mínimos de saneamiento”.

Desde hace más de diez años, EEUU ha seguido una política deliberada de destrucción del sistema de canalización de agua en Iraq, aun conociendo muy bien el coste en vidas iraquíes que eso supone. Naciones Unidas ha estimado que más de 500 mil niños iraquíes han muerto como resultado de las sanciones y que cinco mil niños iraquíes siguen muriendo cada mes por esta misma razón.

Nadie puede afirmar que EEUU no sabía lo que estaba haciendo.

Notas:
1.- Lawrence Davidson , Loopholes in International Law, Global Research, 21 de septiembre de 2010.
2.- Agencia estadounidense de la Inteligencia de la Defensa.
3.- El aspecto físico de estos niños es el de aquellos cuyas imágenes dieron la vuelta al mundo a consecuencia de la hambruna provocada por la guerra entre Biafra y Nigeria en los años 60. Tratada a tiempo los niños podrán evitar la muerte pero su crecimiento se verá afectado de por vida.
Texto original en inglés disponible aquí

Iraq: 21 años de crímenes contra la humanidad

15 marzo, 2012

Si quieres escuchar el texto pulsa play. Descargar audio.

[audio http://www.iraqsolidaridad.org/audio/NuhaAlRadi.mp3]

Homenaje a la artista iraquí Nuha al-Radi
Felicity Arbuthnot*
Global Research, 6 de marzo de 2012

Traducido para IraqSolidaridad por Paloma Valverde

“Esos diarios están dedicados al pueblo de Iraq y a todos los que han sufrido los devastadores efectos de las sanciones” (Nuha al-Radi, 1941-2004)

La artista iraquí Nuha al Radi.

La artista iraquí Nuha al Radi.

Con los actuales planes estadounidenses para remodelar (léase aniquilar) lo que queda de Oriente Próximo, el ataque de 1991 contra Iraq supuso el ataque de una gigantesca coalición, compuesta por veintiocho países, que bombardeaba hasta 42 veces al día (3.000 bombas diarias) a un país de sólo 27 millones de personas. Podría decirse que es aquí donde se establecieron los planes y los acontecimientos futuros. Es la masacre genocida, que dio comienzo a todo, que ha quedado absolutamente olvidada por las conciencias occidentales aunque, obviamente, no por las de los iraquíes.

Mientras la primera oleada de misiles de crucero, lanzada desde los barcos de guerra estadounidenses anclados en el Océano Índico, barría los treinta años de progreso que habían convertido a Iraq en un país moderno y en una nación próspera, el 16 de enero de 1991 el presidente George H. W. Bush (padre) se dirigía a su país: “[…] No tenemos argumentos para el pueblo de Iraq. De hecho, para los inocentes que están atrapados en este conflicto rogamos por su seguridad… pero incluso mientras los aviones de las fuerzas multinacionales atacan Iraq, prefiero pensar en la paz y no en la guerra.”

Marzo marca el vigésimo primer aniversario del final de los 42 días, de destrucción apocalíptica en la que se lanzaron más de 36 millones de explosivos. “[…] Todo el país se convirtió en un daño colateral [1].”

El alto el fuego se firmó el 28 de febrero. Después,  el 2 de marzo, la Brigada 24º de Infantería Ligera celebró el cese de hostilidades masacrando a los soldados iraquíes en retirada y obligando a sus familias a huir de su “baile de disparos” en la carretera a Basora.

“[…] Vemos un nuevo orden mundial que se inicia (…) un proyecto muy real de un nuevo orden mundial”, fue la respuesta del presidente George H.W. Bush al Congreso estadounidense el 6 de marzo de 1991. En realidad era una señal de lo que se avecinaba y de una guerra contra Iraq que no tendría fin en 21 años. Sanciones que diezmaron a la población, bombardeos sin tregua, invasión, ocupación, tortura, asesinatos en masa, destrucción y encima de todo eso ocho años más de bombardeos.

Los bebés que sobrevivieron en 1990, el año de la imposición de las sanciones, son un hito. Veintiún años después no han conocido otra cosa durante toda su vida que la carencia y el terror constante gracias a la maldad de Estados Unidos.

Mientras George H.W. Bush estaba rezando por los inocentes y pensando en ‘la paz’, el 90 por ciento del sistema eléctrico iraquí quedaba destruido en las primeras horas del ataque junto con los sistemas de depuración de agua, un objetivo deliberado [2], con la intención de que nunca jamás se reemplazaran.

Nuha al-Raidi, en Bagdad, decidió escribir un diario. Mientras la operación Tormenta del desierto devoraba la nación, ella grababa el horror, y también el humor, lo indomable y la genuina inventiva con la que cada iraquí parece que nace, en algunas extraordinarias y precisas premoniciones.

Nuha al-Radi, pintora, ceramista y escultora fue una verdadera internacionalista, sintiéndose en casa en Estados Unidos, Reino Unido, Beirut, Europa y en la mayor parte del mundo, como en su querida casa de Bagdad. Formada en Londres en la Escuela de Arte Byam Shaw su trabajo se exhibió en todo el mundo árabe, Berlín, Londres y Washington.

Mientras las bombas caen, ella escribe: “[…] Siempre he querido escribir un libro que empezara con esta frase: ‘Vivo en una huerta con 66 palmeras y 161 naranjos. Tres palmeras macho dan a la ventana de mi dormitorio, recordándome su potencia, los únicos hombre de la residencia”.

Diario de Nuha al-Radi

Diario de Nuha al-Radi

Después: “[…] Mis primeras anémonas han brotado. Compré semillas el año pasado en Estados Unidos. Son blancas. ¿Podrían ser un signo de paz? En cualquier caso, algo bueno de Estados Unidos ha crecido aquí”. Eso era “Día 36”.

Durante los seis meses antes de la guerra ella era una de las pocas que aseguraba que eso no podía pasar: “[…] Quizás no pudiera creerlo en esa época y con esa edad, los dirigentes no pueden ser tan infantiles o tan estúpidos como para pensar que una guerra puede resolver algún problema. Minimicé los instintos destructivos del hombre y los planes de las fuerzas aliadas contra nosotros. No es que nosotros seamos ángeles, cometimos el primer error, pero uno no puede rectificar un error con otro de mayores proporciones”.

El primer día se despertó para ver “[…] el cielo iluminado, un ruido más allá de cualquier descripción”. La electricidad y el teléfono estaban cortados y durante 42 días: “los días y las noches se convirtieron en un único día muy largo”.

La cordura se aferra a la normalidad. El segundo día, a riesgo de las bombas, un amigo las llevó a ella y a su hermana a una celebración: “[…] Kebab y cerveza, delicioso”. Los camiones del gobierno iban por todo Bagdad “[…] distribuyendo pan a las multitudes que se arremolinaban”.  Las sanciones los habían empobrecido hasta el límite.

Al día siguiente Nuha y su hermana Suha, pintaron en el estudio con la “[…] guerra y las explosiones en el exterior”. Un misil SAM explosionó en las inmediaciones, y Munder Beig, un amigo muy querido pasaba por allí con su nieto en el triciclo. “[…] las piernas le crujieron […] el niño se perdió y está convencido de que nunca lo volverá a ver”.

Ya no queda agua, la que quedaba se ha agotado.

[…]

Alrededor del sexto día: “[…] Todo el país se ha colapsado y desintegrado (…) me pregunto cuánto tiempo podemos sobrevivir a esta clase de bombardeos”. […]

Al día siguiente: “[…] La depresión se ha instalado en mí, al darme cuenta de que todo el mundo nos odia y está encantado de llevarnos a la ruina”. Soñaba que los estadounidenses corrían por pleno centro de Bagdad, por la calle Haifa, como lo hacen ahora, y que ella estaba sola, en una tierra estéril donde no crecía nada […].

Décimo día: “[…] No creo que pueda volver a poner un pie en Occidente otra vez. Si alguien como yo, que se ha criado y formado en Occidente, se siente así, ¿cómo se sentirá el resto del país?”

Tres días más tarde, el gran puente de la puerta del sur fue bombardeado y los dorados edificios antiguos de las inmediaciones sufrieron daños: “[…] Todos los cristales de las ventanas estallaron. Munder Beig fue a ver los daños y dijo: “Me quedé ahí y sólo podía gritar”. Se reconstruirá el país, se decía a sí mismo. “[…] Yo no lo veré”, dice.

“[…] Puedo entender que Kuwait haga esto, pero no el mundo entero. ¿Por qué nos odian tanto? Se pregunta Nuha.

Día decimocuarto: “[…] Munder Beig murió esta mañana temprano mientras dormía (…) en realidad murió de pena. No podía entender porqué el mundo quería destruirnos a nosotros, a la gente, a la ciudad. Ayer seguía preguntándose “¿Por qué nos hacen esto?”

[…]

Día decimoctavo: “[…] Todos los queridos pájaros enjaulados murieron del shock de las explosiones; los pájaros libres volaban de arriba abajo haciendo movimientos completamente locos. Cientos, sino miles, han muerto en los huertos: Los perros del barrio “[…] ladran con terror, y emiten los sonidos más espantosos y patéticos que se pueda imaginar […].

Día vigesimosegundo: “[…] Hoy vi el puente de Jumhuriya. Es muy triste ver cómo cuando se bombardea un puente la gente cae por los lados, con los cráteres que se abren bajo sus pies, y gritando. Dos puentes que eran hitos también fueron bombardeados. “[…] Sentí mucha amargura hacia Occidente”.

Día vigesimoquinto: “[…] Bombardearon un refugio, el de Amiriya, familias enteras fueron borradas de la faz de la tierra. [3]

[…]

Día trigésimo cuarto: Bush dijo ‘No’ a las propuestas de Tareq Aziz, mientras jugaba al golf y sus fuerzas militares nos aniquilaban (…) y tuvo el estómago de decir a un grupo de colegiales: ‘No os preocupéis [la guerra] está muy lejos y no os afectará.’ ¿Y qué pasa con los niños de allí? ¿Por qué ese cinismo? ¿Por qué esa hipocresía? ¿Dónde está la justicia?

3 de marzo: “[…] Incluso los mandos de alto rango se repliegan al sur. El colapso del sistema es total. De Kuwait a Bagdad se puede tardar hasta diez días; todo el tiempo evitando a los aviones aliados (…) intentando recoger a los rezagados (…)” Los británicos vuelan como jaguares. “Todos los heridos que no pueden escapar son asesinados. Los que escapan andan sin comida ni agua y simplemente se desploman”.
9 de marzo: “[…] Espero que cada persona que tenga algo que ver en esta desastrosa catástrofe caiga en un pozo de petróleo en llamas”.

10 de marzo: “[…] no hay combustible, ni electricidad, ni agua corriente, ni teléfono (…) tengo cinco velas en mi habitación ¡qué extravagancia!

El primer lirio se ha abierto hoy.

[…]

El 31 de marzo, un periquito amarillo entró por su ventana. Pronto encontró un compañero e “[…] inmediatamente empezaron a piarse felices el uno al otro”. Hicieron su nido en una gran jaula de madera de donde podían entrar y salir por la puerta siempre abierta. Los iraquíes tienen una gran pasión por los pájaros. Doce días después, las abejas: “se volvieron locas en el jardín… cinco o seis amapolas, de las que bebían el néctar… cinco mariposas blancas bailaban delante de mí. El jardín está tan bonito ahora… mis iris blancos ya no están. Los capullos salieron muertos, , cultivados en una tierra envenenada que destruye el campo que nos rodea como en su sueño.

Alrededor del 6 de junio, Nuha estaba con unos amigos que le dijeron “[…] están muriendo como moscas (…) hay una mortalidad tan elevada entre los bebés (…) Naciones Unidas va a mantener el embargo hasta que todos los iraquíes estemos muertos. Hay una epidemia de cáncer.

En junio de 1995, se fue a Amán (Jordania) para inaugurar una gran exposición: “Embargo” […]. Los iraquíes abandonaban el país en masa para obtener dinero en una moneda más fuerte y poder alimentar a sus familias. Conoció a un cirujano que trabajaba de carnicero y a un ingeniero aeronáutico que trabajaba en la cafetería de una galería de arte.

Nuha fue a Beirut, donde todavía tenía una casa. Su salud no mejoraba y en Iraq, entre la destrucción y el embargo, no había lo necesario para tratar casi nada. Otro amigo murió de cáncer. Intentó conseguir un visado para recibir un tratamiento en Estados Unidos, pero el proceso fue tan largo que murió a los tres días de llegar. La hija de un amigo murió por la falta de un aerosol para el asma, prohibidos por el Comité de sanciones de Naciones Unidas.

[…]

Nuha pasó los nueve años siguientes trabajando, haciendo exposiciones y luchando contra el cáncer ¾que finalmente le diagnosticaron¾, con su característico humor y optimismo […].

Murió en Beirut el 30 de agosto de 2004, víctima de la Primera Guerra del Golfo, testigo de la segunda y de la ocupación. Una vibrante metáfora perdida de la tragedia de la beligerancia y de los crímenes contra la humanidad de Occidente.

Fue enterrada en un pinar de Beirut, bajo un lecho de jazmines, sus flores preferidas para adorar sus indomables cabellos [3].

Notas de la autora y de IraqSolidaridad
1.- David Model, Lying Empire Commit Crimes Straight Face, Common Courage Press, agosto de 2005.
2.- Felicity Arbuthnot, Iraq: A Bush Family Jihad?, 25 de septiembre de 2007.
3.- El refugio de Amiriya, en Bagdad, a donde enviaron a las mujeres y a los niños, por ser un lugar seguro (y Estados Unidos lo sabía) fue atrozmente bombardeado el 13 de febrero de 1991, con una nueva bomba antibúnker. Véase al respecto Kathy Kelly, “The children of Iraq 1990-1999 In: Iraq under Siege”, Raising Voices, edición de Anthony Arnove, South End Press, 2000.
4.- Julie Flint, Nuha al-Radi, versatile artist and diarist committed to her beloved Iraq, The Guardian, 7 de septiembre de 2004.

*Felicity Arbuthnot es una destacada periodista británica que conoce de primera mano, por sus múltiples viajes a Iraq, la realidad del país. Ha recibido números premios por sus documentados artículos, entre ellos por su trabajo de documentación para el documental de John Pilger Paying the Price, Killing the Children of Iraq.

Fuente original en inglés

Haditha: el recuerdo de que para Iraq la justicia no existe

30 enero, 2012

Raheem Salman y Patrick J. MacDonnell*
Los Angeles Times (www.latimes.com), 25 de enero de 2012

Traducido para IraqSolidaridad por Paloma Valverde

El veredicto de culpabilidad [1] contra un marine estadounidense por incumplir gravemente con sus obligaciones da carpetazo al asesinato de 24 iraquíes y, además, subraya lo que los iraquíes consideran la impunidad estadounidense.

Omer Chasib perdió a su padre en el asalto de los marines a Hadiza, que se cobraron la vida de 24 civiles iraquíes desarmados. (Foto: Hadi Mizban, Associated Press, 24 de enero de 2012)

Omer Chasib perdió a su padre en el asalto de los marines a Hadiza, que se cobraron la vida de 24 civiles iraquíes desarmados. (Foto: Hadi Mizban, Associated Press, 24 de enero de 2012)

 

El profesor aún conserva las fotos de los muertos de su familia, momentos visuales de unas vidas segadas por una incesante lluvia de proyectiles. “[…] Los estadounidenses asesinaron niños que estaban escondidos dentro de los armarios o debajo de las camas”, cuenta Rafid Abdul Mayid Hadizi, profesor de la ciudad de Hadiza de 43 años, que fue testigo del asalto que los marines estadounidenses llevaron a cabo en 2005 arrebatando la vida a 24 iraquíes civiles desarmados. “[…] ¿Este marine ha sido acusado de incumplir gravemente con sus obligaciones porque no asesinó a más personas? ¿Es tan barata la sangre iraquí?”

En Estados Unidos, la brutal saga de Hadiza, entre los asesinados había siete niños (incluido un bebé) tres mujeres y un hombre en silla de ruedas de 76 años, podría concluir el lunes (30 de enero) con Frank Wuterich, sargento de los marines, condenado por incumplimiento de sus obligaciones. El jueves pasado, un juez militar dijo que Wuterich no servirá en la brigada, de acuerdo con los términos de la sentencia negociada entre la fiscalía y la defensa.

Previamente, se formularon acusaciones contra otros seis involucrados en los hechos de la ciudad del valle del Éufrates; el séptimo fue absuelto. La sentencia da carpetazo a una acusación política que suscita el debate sobre la forma en la que las tropas estadounidenses reaccionan en el ‘fragor de la batalla’ y con las tensiones del combate.

Sin embargo, para muchos iraquíes Hadiza sigue siendo un recuerdo visceral de los aspectos más conflictivos de la invasión estadounidense de Iraq en 2003 y de la subsiguiente ocupación de su territorio.

Junto con la cárcel de Abu Ghraib, en la que la policía militar estadounidense torturó a los detenidos, y la plaza Nisour de Bagdad, en la que empleados de la subcontrata estadounidense Blackwater dispararon a bocajarro a 17 iraquíes en 2007, Hadiza sigue siendo un vergonzoso icono de la invasión.

El legado, que expone y mantiene la negación de justicia, probablemente aceleró la salida de las tropas tras más de ocho años en Iraq. Los nuevos dirigentes del país, que fundamentalmente deben su posición a la invasión estadounidense que derrocó a Saddam Husein, optaron finalmente por rechazar un trato de inmunidad para las fuerzas estadounidenses que permanecían en Iraq. La Casa Blanca entonces ordenó su salida.

La reacción general sobre la sentencia de Wuterich pareció silenciada, de alguna manera, el martes lo que refleja, dicen los iraquíes, una profunda sensación ya arraigada de escepticismo sobre el sistema de justicia estadounidense. Los iraquíes, además, están distraídos por una crisis política que algunos temen pueda dar como resultado el avivamiento de una crisis sectaria. El martes, al menos diez personas fueron asesinadas como consecuencia de los bombardeos que se produjeron en el vecindario bagdadí de Ciudad Sadr, un bastión shií.

Sin embargo, el desenlace legal de esta semana ha revuelto amargos recuerdos para algunos y ha aflorado un nuevo sentido de ultraje sobre lo que muchos iraquíes consideran la impunidad estadounidense.

“[…] Este es el mensaje equivocado”, afirma Yasin Mehdi, ingeniero y activista por los Derechos Humanos. “[…] No buscamos compensaciones económicas, queremos compensaciones éticas”.

Otros han lamentado lo que ven como una falta de arrepentimiento. “[…] Al menos, el responsable de tales crímenes debería haber pedido perdón a los familiares de las víctimas”, afirma Ashwaq Jaff, miembro del comité de Derechos Humanos del Parlamento. No duda de que casos como el de Hadiza refuerzan la percepción de que las fuerzas estadounidenses que salen indemnes por el asesinato o la tortura de iraquíes fomentan la imagen mancillada de Estados Unidos.

“[…] Se produjo una reacción muy negativa como consecuencia de estos hechos”, afirma Jaff, kurdo, uno de los grupos étnicos iraquíes que dieron la bienvenida a la invasión estadounidense. “[…] Esto hace que la calle iraquí rechace la continuidad de la presencia estadounidense en Iraq”.

El martes pasado, Wuterich afirmó que acepta la responsabilidad por las muertes. “[…] Las palabras no pueden expresar mi lamento por la vida de vuestros seres queridos”, dijo como disculpa a las familias de los 24 iraquíes asesinados. “[…] Sé que no hay nada que pueda decir que alivie vuestro dolor”.

Muchos han visto una aguda contradicción entre el resultado judicial de los asesinatos  de Hadiza y la preocupación pública de Washington por los Derechos Humanos, especialmente mientras el mundo árabe, desde Damasco hasta Túnez, es un grito de protesta y agitación política por la justicia.

“[…] Estados Unidos necesita reformar el aspecto ético de su sistema judicial e iluminar con ello al mundo” afirma Mehdi, el activista bagdadí.

La sentencia de Hadiza y otros casos de crueldad en zonas de guerra podrían aumentar la desconfianza sobre la presencia de Estados Unidos en otros países en guerra como Afganistán, afirman los abogados de los Derechos Humanos.

Algunos observadores estadounidenses han atacado lo que denominan una acusación defectuosa, aunque otros consideran los asesinatos fundamentalmente como un caso de estudio de lo que puede ir mal cuando se lucha contra un enemigo impreciso en un “entorno moralmente traumático”, como señaló un oficial de los marines.

Incluso después de los asesinatos, los marines afirman que se ganaron el respeto de los oficiales de Hadiza y de los sheiks. Esto es así, dicen los marines, porque arriesgaban a diario sus vidas para limpiar la zona de resistentes que,de forma habitual, convertían en objetivo a los civiles y los asesinaban.

“[…] Los marines saben que son los mejor entrenados, hombres y mujeres líderes en el mundo, pero el caldero de la guerra es lo más intenso que los humanos pueden experimentar y, este caso cae en el extremo del espectro”, afirma el marine coronel Willy Buhl, veterano en Iraq: “[…] Estoy aliviado de que el caso se haya cerrado con una resolución emanada del sistema judicial militar”.

Sin embargo, el caso no está cerrado para iraquíes como Zair Zabit Hadizi, fotógrafo de 41 años, que llegó a la escena del crimen poco después de que se produjeran los asesinatos.  El martes recordó el implacable y endemoniado tiroteo, una víctima herida sangrando hasta morir en la puerta de su casa, las bolsas de nylon negro en las que los marines metieron los cadáveres.

El cuerpo de marines en un principio dijo que 15 iraquíes habían sido asesinados en un atentado y que los otros habían muerto como consecuencia del tiroteo subsiguiente. Nada de eso era verdad. Hadizi dijo que tenía fotografías espeluznantes de la escena del crimen, las cuales mostraban la devastación y el baño de sangre en un barrio pobre. El fotógrafo dijo que huyó a Siria, por temor a que le detuvieran una vez que los marines supieran que tenía imágenes que contradecían la versión oficial de los hechos.

“El crimen [de Hadiza] ha cambiado la opinión de los iraquíes hacia los estadounidenses”, afirma Hadizi “[…] Teníamos la idea de que los estadounidenses respetaban los Derechos Humanos y la humanidad, pero parece que no lo hacían”.

Notas de IraqSolidaridad
1.- La condena ha sido de tres meses de cárcel que finalmente no cumplirá.

*Los enviados especiales Salman y MacDonnell informan desde Bagdad y Beirut respectivamente. Tony Perry en San Diego y Scott Gold en Los Ángeles contribuyeron con este artículo.

Fuente: http://www.uruknet.info?p=85131

Siete años después de los asedios de Faluya

9 enero, 2012

Dahr Jamail
Al Jazeera (www.aljazeera.com), 3 de enero de 2012

Traducido para IraqSolidaridad por Paloma Valverde

Faluya aún soporta las secuelas de la guerra; de los escombros de las casas bombardeadas se siguen sacando esqueletos y lo que es peor: la tasa de malformaciones congénitas en nacimientos y en la infancia se han disparado.

Se está reconstruyendo pero los cortes de electricidad y de agua potable prevalecen. El ambiente general de la ciudad es de irritación, desesperanza y miedo.

”]Se calcula que el 70 por ciento de los edificios y viviendas de Faluya fueron destruidos o dañados, junto con al menos 100 mezquitas, 6.000 comercios y un mínimo de nueve edificios gubernamentales [Dahr Jamail/Al Jazeera]

En 2004, médicos del Hospital General de Faluya declararon a Al Jazeera que 736 iraquíes habían sido asesinados durante el asedio de abril. Contaron que el 60% de esas víctimas eran mujeres, niños y ancianos y que las fuerzas estadounidenses habían disparado contra el personal médico intentaban evacuar a los heridos. Según testimonio de los propios médicos, en las casi tres semanas de intensos bombardeos y de la invasión por tierra llevada a cabo durante el asedio de noviembre, fueron asesinados más de 1.000 iraquíes.

Aquí todo es malo
En aquel momento, la mayoría de los residentes de esta ciudad de 300.000 habitantes fueron desplazados de sus hogares. La mayoría han regresado pero miles siguen sin casa, sin trabajo y luchando por reconstruir sus vidas.

Se calcula que el 70 % de los edificios y de los hogares de Faluya resultaron dañados o destruidos, junto con al menos cien mezquitas, seis mil tiendas y nueve edificios gubernamentales.

El barrio de Nazzal se llevó lo peor de ambos asedios. La mayoría de las calles resultaron totalmente destruidas por los bombardeos y por los tanques estadounidenses. Hoy, las calles siguen llenas de polvo y escombros.

”]Muchos de los edificios de Faluya que fueron destruidos o dañados en 2003, siguen sin repararse [Dahr Jamail/ Al Jazeera]Yassir Faisal, cámara que trabajó durante muchos años para Reuters y que vive en Faluya, afirma a Al Jazeera: “[…] Tememos que vuelvan” y añade “Los sacerdotes han empezado a advertir a la gente que tras la retirada de las tropas estadounidenses podrían llegar las tropas iraníes, lo que sería incluso peor que si regresaran los estadounidenses.”

Faisal dice que sabe que la resistencia iraquí sigue en Faluya y que “[…] Están bien preparados y esperando por lo que pueda suceder”. Sus advertencias pueden ser una señal terrible de lo que puede llegar a ocurrir mientras más suníes abandonan los vecindarios de Bagdad para desplazarse a lugares como Faluya.

Mahir Judair, policía, declaró a Al Jazeera que percibía que las cosas iban “mejor” en la ciudad, a pesar de los asesinatos que se producen casi a diario. “[…] No hace mucho, en Gharma, se encontraron cuatro policías asesinados con un artefacto de fabricación casera”, dice Judair.  Otro policía que estaba cerca y que habló sin dar a conocer su identidad, no estaba de acuerdo: “[…] Perdemos a dos o tres cada día”, replicó a Judair. Levantó las manos y preguntó “¿Qué es lo que va a mejor? ¡Los asesinatos y las bombas suceden a todas horas y la reconstrucción va fatal!”.

Ayad Hadi, un panadero se mostró de acuerdo: “[…] Aquí todo es malo”, dice a Al Jazeera y añade: “No hay agua, no hay electricidad, no hay un buen sistema sanitario. Tenemos entre un 75 y un 80 por ciento de desempleo. Las viudas no tienen derechos, ni compensaciones [de guerra]”. Hadi describió el ambiente de la ciudad como “[…] Un ambiente generalizado de depresión y desesperanza”.  El gobierno, continúa “[…] Se aferra para mantener el poder y se olvida de los pobres. Antes teníamos pobres, clase media y clase alta, pero ahora solo tenemos pobres y ricos. Por esto es por lo que no tenemos esperanza en este país o en nuestro futuro.”

Jassim  Fakhri, estudiante de 18 años que tenía 10 durante los asedios de 2004, dice: “[…] Los últimos siete años han sido muy duros. Mi familia y yo huimos durante los asedios  y regresamos después. Ahora no hay trabajo, así que yo hago algún trabajo a jornal.”

A pesar de que casi todos los policías en Faluya son habitantes de la ciudad, la mayor parte de las fuerzas militares iraquíes provienen del sur de Iraq. Durante los asedios de 2004, las milicias de la Shía en el ejército iraquí lucharon junto al ejército estadounidense, lo que provocó tensiones sectarias en la ciudad predominantemente sunní y que lo sigue siendo a día de hoy.

Faisal explica que a pesar de los problemas, cree que Faluya es más segura que Bagdad: “[…] Como sunníes, Faluya es un lugar mucho más seguro que Bagdad, pero todavía se producen asesinatos de policías casi todos los días […] Aquí hay personas del partido al-Dawa que están relacionadas con el primer ministro Nouri al-Maliki, y esto es un problema”.

La resistencia continúa
Aún existen grupos armados que siguen desestabilizando la ciudad con sus operaciones dentro y fuera de la misma.

En 2004, Faluya se dio a conocer al mundo como la ciudad de la resistencia, porque durante un tiempo fue el único lugar no ocupado de Iraq. Los residentes y los combatientes lucharon durísimamente en los dos asedios estadounidenses contra Faluya para defender sus hogares y la ciudad, logrando que Faluya fuera considerada en toda la región como el símbolo de la resistencia contra la hegemonía estadounidense.

Un combatiente de la resistencia al que le hemos preguntado y a quien nos referiremos con el nombre ficticio de ‘Ahmed’ afirma que la resistencia sigue en aumento en Faluya y que seguirán lanzando ataques hasta que no quede ni una sola presencia estadounidense en Bagdad.

Ahmed, que luchó contra las fuerzas de ocupación estadounidense en las dos batallas de Faluya en 2004, dice que la resistencia continúa porque “[…] Lo que los estadounidenses nos han dejado es una ocupación iraní”, y continúa: “[…] Hemos aprendido a no creer en las palabras de los estadounidenses ni en sus promesas […] Dicen que se van pero dejan alrededor de 10.000 personas en su embajada. Esto quiere decir que no se han ido.”

”]Los vecinos de Faluya aún indignados por la nefasta gestión de las tareas de  reconstrucción, lo que provoca  que muchas personas sigan sin agua potable, electricidad y trabajo [Dahr Jamail/Al Jazeera]Según Ahmed, hay varias brigadas que aún actúan en Faluya, cada una de ellas formada por alrededor de 80 combatientes. Afirma que “[…] Si a este número le sumamos el número de agentes secretos, y el personal logístico, llegamos a una cifra considerable”.

“[…] En este momento nosotros sólo actuamos contra las fuerzas estadounidenses hasta su completa retirada […]. Tras la retirada esperamos que todo lo que ha llegado con la ocupación se marche con ella, sean iraníes o políticos. La ocupación iraní es producto de la ocupación estadounidense.”

Abu Abdulá, otro combatiente, explica que sus grupos siguen bien armados y que tienen “toda la munición necesaria” para fabricar explosivos y que también poseen otro tipo de “artillería pesada”.

Él, como Ahmed, luchó contra los estadounidenses durante las dos batallas de Faluya y afirma que la lucha continúa. “[…] Nadie debe pensar que la resistencia ha terminado o que está derrotada”, afirma “[…] Dicen que se marchan […] lo dudamos […] pero si los estadounidenses no se marchan nosotros seguiremos combatiendo contra ellos. Del mismo modo combatiremos la ocupación iraní, a quienes la apoyen y a cualquiera que los ayude a permanecer en Iraq.”

La reconstrucción inexistente

Uno de los proyectos de reconstrucción prometidos tras el asedio estadounidense de la ciudad fue un nuevo hospital. El nuevo Hospital General de Faluya, en el barrio de Dhubadh, se terminó en 2008. Es mayor y más moderno que el anterior. Sin embargo, según la opinión generalizada de los vecinos de Faluya, este hospital parece ser la excepción que confirma la regla de la reconstrucción. Las promesas de reconstruir las escuelas, las viviendas, las mezquitas y los edificios gubernamentales destruidos se han quedado en eso, en promesas.

La Autoridad Provisional de la Coalición, es decir, la administración civil de la ocupación, creada durante el primer año de ocupación, inició el proyecto y prometió que  la planta de tratamiento de agua sería el centro esencial del proyecto de reconstrucción estadounidense en Iraq.

En septiembre de 2011, el proyecto había costado 107,8 millones de dólares, cerca de cuatro veces más de lo inicialmente previsto. A pesar de que el proyecto está en ejecución sólo se han construido 6.000 viviendas para alojar a 38.400 personas, y aún no está terminado. Según Bagdad existen planes de terminar el proyecto, que costará unos 87 millones de dólares más de lo previsto y que supondrá tres años más hasta su completa finalización.

Dado que otros proyectos acometidos en Bagdad no se han terminado, el proyecto de una planta de tratamiento de agua en Faluya parece ser el símbolo de otra promesa rota hecha por las autoridades estadounidenses.

A finales de 2004, responsables estadounidenses e iraquíes iniciaron el pago de las indemnizaciones para la ciudad. Dawzi Mudhen, director del comité de reconstrucción de aquel momento, afirma que la compensación para los vecinos fue “bastante justa”, aunque pasó por alto el gran daño causado a la infraestructura de la ciudad.

Respecto a la cantidad de mil millones de dólares de compensación, Mudhen dice que de los 500 millones destinada a los propietarios de las viviendas dañadas solo se ha pagado la mitad y que de los 500 millones destinados a la reconstrucción de la infraestructura sólo se han empleado 100 millones.

Dos de los proyectos de reconstrucción más sobresalientes —el de una planta purificadora de agua y un proyecto de tratamiento de aguas residuales—se iniciaron en 2004. Siete años más tarde, el sistema de alcantarillado sigue sin estar terminado y el futuro del proyecto es incierto.

A pesar de que Bagdad ha destinado 100 millones de dólares para la reconstrucción de la ciudad de Faluya y 180 millones para la reconstrucción de viviendas, apenas pueden verse trabajos de reconstrucción en las calles de Faluya. La falta de electricidad, de agua potable y la carencia de un sistema de alcantarillado que funcione, siguen provocando el tifus en miles de hogares. “[…] Los estadounidenses no nos han traído nada bueno”, dice Ahmed Huseín,  taxista, a Al-Jazira. “[…] La mayoría estamos sin trabajo y luchamos por nuestra supervivencia”.

La casa de Barakat Yasín, jornalero, quedó completamente destruida durante el segundo asalto estadounidense a Faluya. “[…] No hemos recibido ninguna ayuda” explica y continua: “[…] Los estadounidenses nos echan de nuestras casas a patadas y las toman al asalto como sus cuarteles generales; después, cuando se marchan, las bombardean. Todavía seguimos viviendo en una casa de alquiler.” Yassin habló con Al-Jazeera  mientras muchos vecinos miraban y asentían a lo que decía. “[…] En la ciudad solo tenemos dos horas de electricidad al día otres con suerte”, afirma mientras el resto de los vecinos asiente con la cabeza. “[…] El agua no está depurada y la mayoría tiene que beber agua embotellada.”
Otro hombre, que nos pidió que no diéramos su nombre, añade que las fuerzas de seguridad del gobierno entran en Faluya con regularidad para “[…] Causar problemas. Hace tres meses detuvieron a muchísima gente. Asaltan viviendas y dicen que están buscando a alguien, pero en realidad solo están saqueando las casas”. Yassin añade: “[…] Esperamos que las cosas mejoren, pero las cosas empeoran año tras año”. La planta de tratamiento de aguas, una promesa a la ciudad de Faluya tras el asedio de abril de 2004, aún está sin terminar y sirve de ejemplo de lo que irrita a tantos vecinos de Faluya.


Fuente: http://www.aljazeera.com/indepth/features/2012/01/201212102823143370.html

Miles de soldados estadounidenses podrían enfrentarse a un juicio por comisión de torturas contra iraquíes

29 diciembre, 2011

PressTV (www.presstv.ir), 24 de diciembre de 2011

Traducido para IraqSolidaridad por Paloma Valverde

Vídeo disponible: http://www.presstv.ir/detail/217406.html

 

Miles de tropas estadounidenses que participaron en la guerra de Iraq podrían enfrentarse a la acusación de torturar a prisioneros iraquíes, según ha afirmado un analista político ante la televisión estadounidense Press TV.

“[…] Supone una gran preocupación el hecho de que hasta 10.000 soldados estadounidenses puedan enfrentarse a un juicio” por haber estado implicados en la tortura de prisioneros iraquíes y maltrato durante la guerra de Iraq, afirma Gordon Duff, un experto de Veterans Today  Journal, en una entrevista en nuestra cadena realizada el martes [20 de diciembre].

En el mes de julio, la organización Human Rights Watch [HRW] publicó un informe detallado sobre el maltrato a los detenidos iraquíes durante el gobierno del ex presidente George W. Bush.

Según HRW, los prisioneros torturados han presentado pruebas más que suficientes para justificar las investigaciones penales sobre la posible complicidad de los máximos dirigentes estadounidenses, incluido Donald Rumsfeld, ex Secretario de Defensa , Dick Cheney, ex Vicepresidente de Estados Unidos y George Tenet, ex director de la CIA.

Además, en octubre del año pasado [2010] Wikileaks, filtró documentos en los que se sugería que el Pentágono había instruido a las fuerzas estadounidenses en cómo torturar a los detenidos iraquíes sin dejar huellas, incluidas las fuerzas destinadas en la trágicamente famosa prisión de Abú Ghraib [1].

En 2003, Estados Unidos invadió Iraq con el pretexto de encontrar armas de destrucción masiva, supuestamente almacenadas por el ex dictador Sadam Huseín. No obstante, más tarde se reveló que no sólo el régimen iraquí no poseía armas de destrucción masiva sino que además los dirigentes estadounidenses y británicos, que habían impulsado la acción militar, sabían de antemano de la no existencia de dichas armas.

Más de un millón de iraquíes han sido asesinados por la invasión anglo-estadounidense de Iraq y la subsiguiente ocupación, según la organización californiana Project Censored [2].

Durante la guerra, un número indeterminado de responsable del gobierno de Bush sugirieron que el esfuerzo militar tenía como uno de sus objetivos el cambio de orden en Oriente Próximo y aumentar los lazos de amistad con Israel.

Notas de IraqSolidaridad:

1.- Sobre Abú Ghraib véase en IraqSolidaridad: El Pentágono oculta más de mil documentos e imágenes sobre torturas y asesinatos en Abú Ghraib. Disponible en: El Pentágono oculta más de mi l documentos e imágenes sobre torturas y asesinatos en Abu Ghraib

2.- La organización Project Censored publica anualmente un libro con las 25 noticias más censuradas del mundo. Ha prestado gran atención a la invasión y ocupación de Iraq. En España se publicó el libro correspondiente a 2007. Peter Phillips y Project Censored: CENSURA. Las 25 noticias más censuradas, Nuovi Mondi Media, S. Lazzaro di Savena, Italia (del inglés). ISBN: 888909138X.